15 mar. 2013

L.- Personajes.- 24/54 BAR COJBA`


                             BAR COJBÀ
                  ( La verdadera diàspora del 125 d.c.)

 Por algún motivo que desconozco, se habla poco de Bar Cojbà. Así como  para referirse a la destrucción del Tempo se habla más de la del 71, con en Emperador Tito  que del casi  total aniquilamiento del 135 en los tiempos del Emperador Adriano a consecuencia de la rebelión.
 ¿Por qué?
Bueno, de Bar Cojbà no se logra conseguir ninguna noticia de carácter personal bibliográfico seguro, sino solamente datos y cuentos  que se confunden con lo mítico. Los Romanos hablaron poco de él probablemente avergonzados de su rebelión que mantuvo en jaque por un tiempo al  mayor ejercito del mundo del aquel entonces. Casi una tercera  parte del total de las fuerzas romanas acudieron allá, porque esos “ miserables “ palestinos habían logrado vencer a una Legión  Romana completa y destruir  a la otra que había venido  en su ayuda desde Egipto.
Adriano, que por otro lado fue uno de los mejores emperadores de Roma y que anticipó la munificencia de los príncipes italianos del Renacimiento, tuvo que ponerse furibundo  a las noticias de las derrotas y sacó legiones hasta de Britannia y de Dacia para repeler la inconcebible revuelta.  La guerra de guerrilla de lo hebreos  había resultado optima contra el ejercito de los Legionarios y  Bar Cojbà  logró independencia para Israel: independencia de breve  duración pero independencia, al fin.  Hasta acuñó monedas.  Tuvo el apoyo entusiasta de sus secuaces y de  otros tantos entusiastas sostenidos por Akivà, el  gran el Rabí  de la época y uno de los más famosos de Israel en todos los tiempos. 
Akivà  hasta consideró a Bar Cojbà no solamente como enviado de Dios sino como el Mesías tan suspirado y esperado por el pueblo de Israel, basándose a mayor confianza en una profecía del gran Isaías. 
Pero, en fin, fuera profeta o Mesías, al final de tres años de lucha, el Imperio Romano bien pudo contra él y sus correligionarios: el rebelde Bar Cojbà fue muerto, Jerusalén fue completamente destruida, en su lugar fue edificada la Aelia Capitolina, con las imponentes estatuas de Júpiter y la del propio emperador Adriano, según las costumbres del culto a la personalidad. Solamente en batallas murieron la belleza de 500.000 israelitas.  Varias otras ciudades  fueron arrasadas y  se dispersaron  los que no murieron  de hambre o por las dagas romanas; fueron  quemados los libros sagrados, prohibida la religión hebrea, sus costumbres, sus ritos, incluyendo el de la circuncisión que tanto irritaba a los Romanos que la consideraban un primitivismo.  En fin,  los Romanos evidentemente no quisieron detallarse mucho en la descripciones y relatos de sus vergonzosas derrotas ; y  por el otro lado también los rabinos, con la excepción de Akivà, quisieron hablar mucho de esos tristes eventos, ya que en su mayoría habían siempre considerado una insensatez tratar de rebelarse abiertamente al Imperio más poderoso del mundo. La cual   rebelión tuvo para Israel un costo inmenso comparado por los misérrimo tres años de efímera independencia.

 Y desde este año, el tristísimo 135 d.C. comenzará la verdadera Diáspora, que verá esparcido por el mundo uno de los pueblos más   inteligente  del Planeta y quizás el más perseguido. Los “paganos” Romanos siempre habían sido tolerantes con las otras religiones y, como he dicho ya más de una vez,  eso lo  demuestra también la existencia del Panteón, sitio de culto en Roma dedicado a todos los dioses del Imperio.  Pero en esta ocasión la rebelión  de Bar Coibá fue tan exitosa,  y tan humillante para  el orgullo romano que  toda la fuerza del Imperio cayó sobre Palestina.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya desafío, vivir como hombres o balar como ovejas. ¿Qué hacer?
Angel.