11 mar. 2013

EL FIN DE UNA CIVILIZACIÓN

EL FIN DE UNA CIVILIZACIÓN


Se han producido y se están produciendo eventos que superan lo contingente:   La muerte del “Caudillo” Hugo Chávez, Presidente de Venezuela;   las   varias consideraciones en ocasión del Conclave que recientísimamente ha comenzado en Roma para la sucesión al Papa  alemán;  y  la aparición en las escenas mundiales desde ya un tiempito, pero solamente anteayer,  de personajes ni mínimamente inimaginables hace pocos decenios.

Era evidente para cualquiera que no tuviera los ojos nublados por las pasiones políticas, que el Presidente Chávez gozaba de una gran mayoría de aprobación en su tierra. Y prácticamente desde el inicio.  Haya o no haya habido los casi inevitables truquitos denominador muy común en la farándula de las elecciones, la  gran mayoría de  lo que se llama el Pueblo estaba con él. Lo que no era fácilmente imaginable era que  la admiración de sus partidarios llegara a los límites de la adoración. He visto y sabido de muchísimas, innumerables escenas de dolor verdadero, profundo, convencido, y no producido solamente por brotes  pasajeros de fanatismo histérico. Así que me vino a la mente lo que ya comenté cuando  por primera vez vi, hace muchos años, la cara de ese joven militar que en una aparición fugaz en la televisión de Venezuela, instó a sus partidarios “revolucionarios”, a desistir, “por ahora”. A pesar de cierta intranquilidad que por mi origen, cultura, tradiciones y  prejuicios, salía instintiva del más profundo de mí ser, no pude no pensar  muy natural y históricamente correcto que él que se presentaba como cabeza   visible de un movimiento  de cambio en Venezuela y por ende en toda América Latina, fuera justamente el tipo de persona que yo veía claramente representadas en las facciones del joven militar:  Cabellos rizados   de origen africana, ojos de indudables facciones asiático-indígena  y un color de piel aclarado con algo de sangre europea caucásica.  Y que no es el típico criollo, (hijo de europeo nacido en tierras de indias) sino el crisol  de las tres razas con las cuales está formada toda América Latina. Y pensé y pienso que era tiempo que los millones de latinos dejaran de ser mandados y dirigidos por europeos o sus descendientes.  Inclusive era un contrasentido e  inconcebible que en Venezuela los mismos pobres y miserables habitantes de los ranchitos  se dividieran entre ellos también en partidarios de los tres partidos tradicionales, adecos, copeyanos y amarillos,    siguiendo servilmente los juegos de una clase  social que no era la de ellos.  Ni más ni menos como la plebe de otra época que seguía un Príncipe u otro sin entender nada de nada, sino tristemente preocupada solamente por llenar su panzas siempre famélica.

Pero, por fin el verdadero americano comienza a despertarse a la escena mundial,  sea o no de agrado del europeo. Eso pensé.



El otro evento importante es la elección del Papa.

 No es solamente un problema interno de un grupo de religiosos.  La religión Cristiana, aun que dividida en sus “sectas”, forma parte de nuestra civilización occidental. Tiene más dos mil años de vida. Los mismos dos mil años en que los pueblos del Mediterráneo, mezclados con los nórdicos de Europa, han dominado al mundo. Y de paso impuesta la religión.  Es nuestra Civilización Occidental.

Pero al ver a los cardenales en el conclave, me pregunto: hasta cuando pueblos de Asia, de África, de Australia, de América, seguirán usando la sotana? La sotana, lo que llamamos la sotana, que no es otra cosa que la antigua Toga Romana? Y toda la parafernalia, el Trirreño incluido, que son  tradiciones  orientales, de Bizancio, de Constantinopla,  o sea de la Roma Oriental.  Vino el 1.500. Perdimos Agia Sofia, pero conquistamos América.  Pero ahora ya no más.

Pero esos de la sotana y el trirreño son solamente los menos importante signos exteriores. Quizás serà la misma Curia Romana que se impondrá cambios  importantes para tratar de sobrevivir de alguna manera. Quizás será la  fuerza nueva de expansión de los emergentes la que imponga los cambios. 

Y así como al ver la cara del joven  Comandante Golpista en aquella oportunidad, sentí angustia dentro de mí, pero  consideré la ineluctabilidad de los eventos, así mismo, ahora, al ver entre los “Papables” un cardenal  como el Filipino, hijo de madre china o el de Ganas, sean o no sean  ellos los escogidos, “por ahora”,  por el Espíritu Santo,  no puedo no sentir que nuestra civilización, la europea,  ya está en el ocaso.    Kofi Annan y Obama son preludio de eso.   



Ahora les tocará a los demás, llevar la antorcha de Olympia.

Nosotros nos retiraremos cada uno en su Montevideo. Al resguardo. Ya no sabemos defendernos. Quizás no tengamos ya nada más que decir. Esperamos pasar desapercibidos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un aviso verdadero,real, espeluznante. Europa fracasada, arruinada. El "estado del bienestar" que creímos que era "gratis", nos condujo a esta extrema dependencia. Si los africanos supieran lo indispensables que son para nuestra economía, seguramente nos pedirían viajar en cruceros de placer con seguro de viaje incluido. Vamos a ver cómo van a suspender la Copa de Africa en vista de la masiva presencia de jugadores africanos en La Liga Europea y jugar un solo campeonato: AfriEuropa Fútbol Club.
Adios raices o más bien, Hola, estamos de regreso.
Angel

Aldo Macor dijo...

Si, Ángel. Tienes razón. Nos quitamos la melanina, dimos civilización al planeta, y ahora se concluyó nuestro ciclo. Fuimos los pioneros pero ya no mas. Me viene a la mente Eráclito. También él tenia razón.