25 oct. 2011

Mi Mamá de Joven


Mi mamá de joven, la rebelde.
                                              “ …de rodillas solamente ante Dios…!    ( Dicho de Calabria)

 Recuerdo muy bien la foto.
Son años que no la veo más. Estaba seguramente en unos de esos álbumes  viejos, de  hojas  mantenidas juntas  con cola y teipes scotch adhesivos. Allí estaba ella.  Una foto de ella, por supuesto: de mi mamá. Habrá tenido, en la foto, no más de quince  o dieciséis años.  Se le veía ya señorita,  desarrolladita,  ni gorda ni flaca, una muchacha sana fuerte. Una pizca de atrevimiento en la mirada, quizás  hasta insolencia. Se veía a leguas su origen. Tenía el cabello suelto dividido en dos, con la línea en medio de la cabeza y negrísimo, ondulado,  vaporoso, en aureola;  hubiera podido ser de una gitanilla. Pero no era gitana  mi mamá. Quizás era peor que gitana.                                                         



Mi Mamá, en su època de rebeldía, circa 1922. Carboncillo
hecho por mi  ahora,  de memoria, según una foto que ella misma
me mostró  hace mucho tiempo y ahora perdida.
Su mamá, mi abuela Yeye, de la cual ya hablé en  posts anteriores, la nacida en el Castillo de Sermoneta y que vivía en “las Camaras Pintas”, era de Roma.   Y  sabemos que Roma desde miles de años ha sido un crisol de razas. Todos llagaban a Roma y por la curiosa  costumbre de buscar pareja,  todo el mundo se mezclaba  en Roma. Su papá  era de Reggio Calabria, calabrés originario de la Silla, tierra de gente fiera y de brigantes.  Recordaré aquí  que mi abuelo era descendiente de aquel Marco Berardi, Rey Marcone, bandito y brigante de Calabria por allá en el siglo XVI y del cual también escribí. Nada de remisivos, por lo tanto "nada de genuflexiones sino delante de Dios", se decía.
 Bueno, mi mamá era una mezcla de esas dos “gentes” y tenía unos ojos de los que se decían que echaban chispas. Con el tiempo esos ojos se tranquilizaron, aparentemente, y yo los recuerdo dulcísimos cuando me miraban a mí.  Claro , yo era su bebé, su primer hijo. Siempre me miraba como su bebé.
 Trataré de hacer un dibujo, de memoria, y lo mostraré a la única sobreviviente de esa generación: una tía mía, hermana de mamá,  la más joven de las hermanas, que ahora debe haber pasado los 95. Espero llegar a tiempo y que me diga si el carboncillo  que le mostraré, y lo más pronto,  le recuerda  su hermana Fanny, la "Impunita". Bueno,  esa hermana Fanny, que como mamá yo siempre  recordaba  y  recuerdo  dulce y apacible, se decía en la familia que  había tenido  de muy joven sus momentos de atrevimiento y rebeldía.  Y uno de los episodios más sobresaliente que mas me había impactado fue cuando supe del problema con la maestra;  con su maestra de no sé qué  tiempo, quizás un poco antes del periodo de la foto. Total, la jovencita Fanny  Berardi había presentado algo de tarea escrita. En aquel  entonces los exámenes de grafía formaban parte del pensum;   de bella  caligrafía, se decía, reforzando  la etimología griega.  Hoy en día  todos escriben entrelazando los dedos como si fueran paralíticos  y de una maneara  completamente anárquica,  utilizando ese bolígrafo que no tiene la gentileza de la pluma;   cada uno  escribe como les  da la gana porque no hay que imponerse a los jóvenes, hay que dejar que se manifiesten  y se liberen.  No se sabe bien de qué deben liberarse.  Quizás de las buenas costumbres.  Pero en aquella época no era así.  Había que escribir estando bien sentaditos, teniendo las manos donde había que tenerlas,  una con la pluma y  su plumilla y la otra abierta sobre la mesa del pupitre.
Con  la  mano,  la izquierda, uno no podía rascarse la cabeza,  si  se le antojaba,  porque la picazón en la cabeza era indicio de pertenecer a una clase social inferior que se lavaba poco y que por eso podía tener piojos.  Eso digo yo ahora y  para dar una idea del formalismo de entonces.  Bueno, no se  sabía por cual  razón, la  Señorita Maestra le tenía cierta antipatía a mi mamá. Muy probablemente porque en esa época era mucho más fuerte que hoy en día  el supuesto sentido de superioridad del italiano del norte con el italiano del sur. “Es de la baja…”  se oía  decir.   De la baja Italia,  del Sur, se entendía.  Pero con algo de conmiseración y hasta  desprecio.  Quizás en parte hasta comprensible porque en general el italiano del sur era y es todavía menos desarrollado del norteño.   Y quizás otro motivo de la antipatía de la maestra era  típicamente  femenino: que mi mamá era una muchacha bella y flórida pero sureña  y ella era una flaca Mary Poppins sin atractivos. Quizás. Y solterona.
 La cosa fue que un buen día, al recibir el escrito  del examen de caligrafía, la Maestra le comentó despectivamente a mi mamá que  su tarea estaba escrita sin gracias y sin elegancia y parece que agregó: ¿Será que tu eres hija de algún albañil acostumbrado a lanzar cemento en las paredes¿?  ¿Y tu estas usando la pluma con la torpeza de tu padre?”
 Imaginarse. La comparación con alguien de clase que se consideraba inferior, como un albañil respecto a  un Señor Funcionario del Estado, nada menos que Geómetra,  como era su padre, mi abuelo, era  sencillamente ofensivo! Quizás mi mamá sintió la ofensa mas para su papá que para ella misma.
  “ Vendetta vendetta tremenda vendetta!!..”   se cantaba en el Rigoletto de Verdi.
Y mi mamá,  con ojos de fuego,  agarró el tintero de vidrio, lleno de tinta, por supuesto  y lo lanzó con vehemencia encima de la Mary Poppins que ese día parece  tenía un modesto pero nuevo  vestido  blanco.
 Fue un hecho increíble.
 Al oír el grito lancinante de la pobre maestra  parece que la  Señora Directora se presentó  de inmediato en el salón. Enterada de los hechos, exigió  a mi mamá que  de rodillas pidiera disculpa a la maestra.  Mi mamá se encerró en su mutismo altivo y  seguía con la actitud desafiante. Y por supuesto nada de rodillas. “De rodillas solamente antes Dios”.
 No conozco  otros detalles pero se que al día siguiente mis abuelos, ambos, tuvieron que presentarse a la Dirección de la escuela por “Hechos muy graves de indisciplina por parte de su hija Fanny Berardi”: así rezaba la nota   llevada a la casa de mi mamá por el bedel,  serio y severo como correspondía por las  circunstancias. 

Mi Mamá, en sus 50 años, circa 1958

Y aquí nace  la leyenda. 
Mi  tía, la ùnica sobreviviente de catorce tios,  me contó una vez, hace  tiempo ya, y con mucha admiración y orgullo ella también,   que el abuelo, su papá, hombre importante, de aspecto autoritario, bigotes  grandes  a  la “Cecco Peppe” (Francisco José de Austria), según la moda,  se mantuvo silencioso un rato al escuchar las palabras y quejas de la Señora Directora y de la Señorita Maestra. 
 Mi abuelo no era hombre de muchas palabras. Hablaba poco y pausado. Después de la inevitable y usual  retocadita a sus  imperiosos  bigotes, parece que mirando   a la directora  con  dignidad, le dijo algo así:
“Señora Directora:
Como Funcionario  que soy  no puedo ni debo aprobar el comportamiento de  mi hija por su absoluta  falta de respecto a la autoridad. Es  ciertamente reprobable.
Pero como padre y siendo yo hijo de la orgullosa tierra de Calabria,   comprendo, apruebo y comparto  completamente la reacción de mi hija  a lo que sin duda debe considerarse - en la infeliz intención de la maestra - una  expresión de desprecio e insulto. Mi hija, que lleva mi sangre,  ha lavado la ofensa a la familia. “
Y parece que el abuelo, previo ligera inclinación de respeto a la Señora Directora  pero sin una mirada a la maestra  que estaba presente,  dio vuelta sobre sus tacones y se fue de la Dirección de la Escuela.
 Y ni en la Escuela ni en la familia  se habló más del asunto.
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Mamá en un carboncillo mio, en sus últimos tiempos


16 oct. 2011

El Saladin con contorno de Cruzados




 el  SALADIN
con  CONTORNO DE CRUZADOS 







El Saladin en el imaginario popular euopeo

Todos los que se interesan  al estudio de fenómenos ocurridos  en el pasado    saben más o menos que las  célebres  cruzadas  que comenzaron poco después del año 1000 de nuestra era se debieron a varios factores. No  es el caso de profundizar eso aquí.  Será suficiente asomar  que las causas fueron muchas y variadas: entre ellas  el deseo de salir definitivamente del  miedo-terror   religioso y fanático del año mil, cuando se pregonaba y pensaba que en esta fecha se acabaría el universo;  el deseo de salirse del pequeño mundo del pueblo, del feudo, para conocer otras tierras y otras gentes;  quizás la emoción por la lectura o relatos de las aventuras  del celebérrimo Marco Polo,  con la descripción de riquezas reales o ficticias de misteriosos países  orientales;   también el deseo religioso de ofrecer  la religión cristiana, por supuesto  la verdadera, a gentes que no la conocía y permitir a ellos la salvación eterna;  también el deseo de liberar  de la  incivilizada ocupación de los infieles musulmanes   esos territorios que se llamarán de Tierras Santas,  donde se  habían desarrollado los primeros hechos de la nueva religión cristiana, sin considerar que en esas mismas tierras habían nacido o nacerán en épocas diferentes otras dos religiones, la hebreas y la musulmana que pretendían y pretenden todavía, las tres religiones del Libro,  el derecho de propiedad absoluta sobre el territorio; quizás  intervino  también el puro  deseo de aventuras y  de liberarse del yugo del príncipe; y  para algunos nobles  una buena excusa para salirse del vasallaje hacia en noble de mayor alcurnia.  En fin, Europa se volcó a la conquista del medio oriente,  azuzada por religiosos y con, a la cabeza, el Papa de turno  .  El apoyo, real o espiritual del Papa de Roma, que prometia  remisión de los pecados pasados, presentes y futuros, no era poca  cosa en aquellos tiempos.

 Vamos por orden. La verdadera primera cruzada fue solamente una orgia de confusión, que atravesó delirando media Europa,  rezando, matando y robando  para terminar destruida a los  primeros contactos con los turcos. Se le llamó la cruzada de los Pobres. Demonstrando una vez más que los pobres  Pobres casi nunca consigeun algo  si no estan guiados por individuos menos pobres y mas astutos.

La  verdadera primera cruzada, la oficialmente catalogada como la Primera Cruzada fue la que se llamará la de los Príncipes y reunía varias cabezas coronadas: serán los príncipes de Francia, Países Bajos  y Sicilia, a saber, Godofredo de Bollón, Reinaldo de Tolosa, Balduino de Flandes, Norberto de Normandía,  Bohemundo de Taranto.
Esta cruzada,  llegada a Tierra Santa,  había encontrado los musulmanes desunidos. Así que Jerusalén fue conquistada con relativa facilidad y fue la aventura cantada por el Tasso en su “Jerusalén Libertada” y muchas otras canciones caballerescas de la época. Y en ellas  se hablaba de honor, de amor, de liberación del Santo Sepulcro. Todas cosas bellas y románticas. De lo que no se hablaba en absoluto era que los santos cruzados en el nombre de un hombre de Nazaret  que predicaba el amor, una vez entrados en la Santisima Jerusalén, masacraron a todos los judíos, todos los árabes, todos los musulmanes que vivían en ella , hombres, mujeres, viejos y niños. Y la sangre corrió por las calles, hasta las rodillas, según escribía un cronista.
Después de esta primera cruzada, la “heroica”, la única que liberó a Jerusalén, la del 1096, hubo otras cruzadas. En 1147, dos generaciones después, se dio la segunda cruzada  y no se supo nunca bien lo que se quería liberar porque Jerusalén ya había sido liberada. Quizás era solamente espíritu de aventura y la Cruz no tenía nada que ver. Pero se reunieron el alemán Conrado el Sálico y el Rey Luis VII de Francia, quien decidió ser acompañado por su joven y bella y culta y coqueta esposa, la celebérrima Leonor de AquitaniaDecían  las malas lenguas que durante todo el tiempo que duró la cruzada, así mismo duró también la “avventura  cortese “ de la dulce Dama Leonor, rodeada de  trovadores y “razonando de amores“ y que se llamó  el Amor Cortes o sea del amor de las cortes reales : era amor platónico, claro, a la presencia del marido; quizás menos platónico cuando el marido estaba en la batalla. Y todo según la moda de la Poesía Romance de la época, vitaminizando el crecimiento de los cuernos en la regia frente del real esposo; ungida, la frente, con los Sagrados Oleos en Reims: Rey por Voluntad de Dios.  Y si  Dios se habia olvidado el latín, seguramente  hablaba en Francés.
Pero estos románticos cruzados de la segunda cruzada, después de algunas aventuritas y peleas entre ellos, un buen día escucharon el pito del barco que estaba zarpando de regreso a la douce France. Los cruzados dejaron de inmediato Tierra Santa, todo el mundo regresó a su casa y  Leonor dio a luz.

¿Que había pasado con la anterior  Cruzada? la Primera Cruzada? la de los Príncipes? ¿La Heroica? Ellos se habían quedado en  sus nuevas tierras, y tenían cincuenta años viviendo en Jerusalén y alrededores.
 Hasta tenian un Rey, el rey de Jerusalén, y los cruzados se transformaron en señores feudales con titulos de condes y marqueses. Y con el pasar del tiempo, casi siempre sucede que
el  inicial, puro e intransigente espíritu revolucionario-cristiano empieza  a decaer y se transforma poco a poco en un más cómodo estilo de vida; en este caso el nuevo estilo de vida fue orientalizante, con odaliscas sinuosas y danzas del vientre que encendían siempre más las carnes de los pobres francos debilitando su ya no tan sagrado  espíritu religioso.
Sin embargo en el otro bando, el de los musulmanes, se iba velozmente formando todo lo contrario: otro sagrado espíritu religioso, pero el de la Jihad, fomentado por los predicadores que despotricaban contra sus impíos e ineptos gobernante musulmanes que toleraban la presencia cristiana en Jerusalén, la ciudad del Profeta profanada por la Cruz!  Así que poco a poco en varias localidades  de Tierra Santa hubo batallas y revanchas y los Cruzados iban paulatinamente   perdiendo terrenos, aun que todavía mantenían a Jerusalén.

Y en este periodo, después de la segunda cruzada, apareció la gran personalidad de Saladin.


Quien era ese Señor?
Salah al-Din  Yusuf --EL SALADIN


Salah al-Din Yusuf, para nosotros el Saladin, era Kurdo o sea indoeuropeo y había nacido en la Provincia  llamada actualmente Salah al-Din en su honor, en Irak, más precisamente en  Tikrit; la misma ciudad donde casi un milenio después nacería Saddam Hussein, él del batiburrillo   de la Guerra del Golfo.
Fue uno de los grandes gobernantes del mundo islámico: Sultán de Egipto, Siria, Palestina; además gobernó partes de Arabia, de Yemen, de Libia y de Mesopotamia.
Los musulmanes lo definieron el Gran Defensor del Islam. Saladin  era un hombre muy capaz: reformó la administración del país, abolió o redujo impuestos y la enorme burocracia. Quiso también reformar el ejército eliminando los mercenarios que sustituyó máxime por kurdos.
En el mundo occidental fue conocido como El Feroz Saladin  por haber arrebatado Jerusalén en 1187 de las manos de los santos cruzados que casi un siglo antes habían venido de allende los mares con la así dicha “primera” Cruzada del 1096.

En Europa se comenzó a saber de las gestas del Saladin  en ocasión de una gran derrota que sufrieron los cruzados que habían quedado en Tierra Santa. Fue la gran derrota de los Cuernos de Hattin, donde, en resumen, el Saladin demostró su gallardía y al mismo tiempo su sentido del honor.    Ejemplos: frente a un acto de enorme descortesía y arrogancia de parte de un noble cristiano patán para con su mismo Rey, Guis de Lusigan,el Rey de Jerusalén , nuestro Saladin, como un justiciero, le cortó sin más la cabeza en redondo con un solo corte de su alfanje.
Habia tomado  prisionero a  ese mismo Rey de Jerusalén, y a todos los Maestres Templarios y Hospitalarios. Era la crema de los cruzados.  Habia artrebatado a los cristianos la supuesta VERA CRUZ, la verdadera cruz de Cristo, la más preciada reliquia de los cristianos, esa misma cruz que según la tradición había sido encontrada en Jerusalén por Helena, madre del Emperador Constantino el Grande, casi 900 años antes. Y  tomando en cuenta las crueles costumbres de la época en todas partes del mundo, el Saladin se portó con generosidad con los prisioneros, como un caballero de verdad, ofreciendo a varios de ellos la oportunidad de quedarse en libertad. Hubo casos que no pueden omitirse de señalar, para indicar la mentalidad del personaje y de la época, tan distinta de la de hoy, hipócritamente mas civilizada.


Saladin le concedió libertad al Gran Maestre de los Templarios a cambio de la fortaleza Templaria de Gaza: la mismísima Gaza de la cual tanto se habla hoy en día.
Saladin le propuso libertad al mismo Rey de Jerusalén, a cambio de la ciudad de fortificada de Ascalon ( donde había nacido Herodes el Grande).
 Saladin le dio permiso a un heroico caballero cristiano, cierto Bailan de Ibelin, para que entrara a Jerusalén  sitiada por las tropas musulmanas, para liberar a su esposa e hijos que se encontraban en la ciudad. Saladin le dio permiso a cambio de su palabra de honor que no se quedaría para combatir contra los musulmanes, sino que regresaría, con su esposa e hijos. Y así fue convenido. Pero una vez en Jerusalén, los ciudadanos de Jerusalén tanto le rogaron que se quedara para ayudarlos en las defensas, que el mismo Balan mandó, muy en estilo caballeresco, a un mensajero al Saladin pidiéndole que lo exonerara de su palabra de no pelear. Y el Saladin le exoneró, dándole permiso para pelear contra él. Cosas increibles, hoy en dia.
 Después el Saladin aumentó el cerco a Jerusalén, utilizó catapultas, una novedad para la época, arrojando otra arma secreta, el tremendo fuego griego, mezcla incendiaria a base de petróleo, azufre, resina, brea. En realidad la catapulta y el fuego griego eran armas usadas por los Romanos, pero eso habia sido mil años entes, y se habia perdido memoria de eso.

Entrados en Jerusalén, los musulmanes ni remotamente se portaron como los cristianos cien años antes! El Saladin trató de impedir cualquier desmán de sus tropas contra los vencidos.  Saladin decidió perdonar la vida a todos los habitantes de Jerusalén a cambio de cierto pago para cada uno. Entregó los lugares sagrados cristianos a los cristianos ortodoxos. Las demás iglesias las convirtió en Mezquitas.
Autorizó a Bailan de Ibelin para que pagara la compra de 10.000 pobres cristianos para  que no cayeron esclavos de los musulmanes y muchos otros pobres fueron rescatados por el hermano del Saladin como limosna a Allah, el Misericordioso,  en gracias por la la victoria concedida. Después, pensándolo mejor el Saladin le perdonó  también a todos los ancianos de Jerusalén.

Después de eso, entró en la Mezquita de la Roca en Jerusalén, y rezó a Allah  por un día entero  agradeciendole por la victoria!

Al oir que otra vez  la Santa Jerusalén  estaba  en manos de los Infieles Musulmanes, el papa Gregorio VIII, furibundo, convocó otra Cruzada que sería la tercera, en 1189 la de los Reyes con las principales cabezas coronadas de la Europa Cristiana, : Federico Barbirroja, Emperador del Sagrado Imperio Romano Germánico, que quiso ir  por tierra. El Rey de Francia Felipe Augusto, Ricardo Corazón de León Rey de Inglaterra, y Leopoldo de Austria quienes fueron por mar. Para gran suerte de Saladin, el enemigo más temido, el alemán, no fue tan organizado como los alemanes suelen ser, y al atravesar un río, en Anatolia, el Serenísimo Emperador Federico Barbirroja, murió ahogado como un cretino. Parece que había comido demasiado, le sobrevino un malestar y se ahogó. Los que vinieron por mar llegaron a tiempo para recuperar a los Infieles Musulmanes la ciudad fortaleza de San Juan de Acre.


Pero los buenos cristianos como “buenos" correligionarios y hermanitos en Cristo”, comenzaron a pelear entre ellos. Máxime por culpa del orgulloso ingles Ricardo Corazón de León que se consideraba y quizás era superior a todos los demás. Y tanto hizo que el Rey de Francia abandonó la cruzada porque Ricardo se había quedado autoritariamente con el mejor palacio de san Juan de Acre. Ricardo, de pésimo carácter, trataba al Rey de Francia como si fuera un empleado suyo y no su par. Y también Leopoldo de Austria abandonó la cruzada   porque el Gran Ricardo agarró el estandarte que Leopoldo había colocado en los muros de la ciudad y lo arrojó al piso. Litigios de adolescentes, se diría hoy en día, pero así se portaban ciertos reyes en la época.
El Saladin entonces emprendió una campaña diplomática para liberar a los presos musulmanes en las prisiones de los cristianos en San Juan de Acre. Pero cuando por fin se llegó casi a un acuerdo, Ricardo orgullosamente los mandó a ejecutar todos, sin mantener fe a la palabra, con la excusa que le estorbarían para la marcha que entendía hacer hacia Jerusalén. Y Ricardo el Corazón de León casi seguramente trató de ganar tiempo y engañar al Saladin con hacerle creer en la eventualidad de un matrimonio entre su hermana y el hermano del Saladin en signo de paz.
Pero al poco tiempo de estos eventos y rencillas, Ricardo oyó noticias de que las cosas no iban bien en su Reino ingles. Eran los tiempos del Hermano del Rey Juan sin Tierras, los tiempos de la leyenda de Robin Hood , así que decidió regresarse. Pero antes del regreso logró un pacto con el Saladin según el cual los cristianos podrían visitar en peregrinación los lugares sagrados del cristianismo en Tierra Santa y serían tratados bien.
En el camino de regreso quedó preso por el Duque de Austria y la mamá del Gran Ricardo, la dulce pero ahora viejita Leonor de Aquitania tuvo que pagar un gran rescate para poder ver a su hijito preferido sano y salvo.


Y ¿Saladin?
Cuando los cruzados regresaron a sus casas, en Europa,  se llevaron muchísimos cuentos, leyendas y relatos sobre el Saladin. La tradición europea recordó su caballerosidad y sabiduría y se le consideró un jefe honesto y fiel a su religión además de ser uno de los más generosos y hábiles generales del tiempo y que supo enfrentarse y vencer a unos jefes cristianos litigiosos y orgullosos.

 El Saladin visto por un artista Europeo del siglo XVI

Se murió en Damasco, el Gran Saladin. Muchos siglos despues , el Káiser Guillermo II de Alemania, gran admirador suyo,  regaló un bello sarcófago de mármol donde, sin embargo, no descansan los restos del Saladin. Y otra persona mucho más cercana en el tiempo al Saladin, el famoso poeta regañón Dante Alighieri, habla de la magnificencia ( munificencia) del Saladin después de la conquista de Jerusalén. Y en su poema inmortal, la Divina Comedia, coloca en el Limbo la sombra de Saladin, un poco apartado de los demás, pero allí puso el príncipe musulmán, al lado de las grandes figuras heroicas y moralmente ejemplares de Grecia antigua y de Roma imperial.

Obviamente ciertos ambientes de la Iglesia Católica lo presentaron como la encarnación del Infierno  e influenciaron hasta nuestros días, en los Teatros dei Pupi, de Sicilia, la  imagen de la marioneta satánica representada por El “Feroz Saladin", malo y feo, que siempre pierde en la lucha contra los “nobles” caballeros cristianos. No era cierto ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.   (sic )
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