4 jun. 2012

PostNº 7/10 Ida DALSER ( la primera esposa ? )


POST Nº 7/10




IDA DALSER.


Ninguna de las amantes-mujeres de Mussolini ha tenido una vida fácil.

No me refiero a las numerosísimas “amantes ocasionales”, a las cuales me referí antes y que no eran más que encuentros fugaces, máxime en el periodo de apogeo de Mussolini. Encuentros de no más de media hora, sin quitarse las botas, todos los días, después del rápido almuerzo, cuando la “camarada” de turno, atentamente escogida por el entourage personal del Duce, se presentaba al Jefe del Fascismo con la oferta de su “virginidad” como una ofrenda floral a un monumento patrio. Y según cálculos de las personas que se divierten a chismear en eso, parece que llegaron a ser alrededor de 500, incluyendo cierta señora “bien” de Ferrara del último día en el poder, cuando en la noche será licenciado por Su Majestad Vittorio Emanuele III, Rey de Italia y Albania y Emperador de Etiopia.
Para esas mujeres quizás el encuentro amoroso con el Duce fue el único momento heroico de toda su vida.

Pero aquí me refiero, ahora, a las verdaderas amantes, o amante-esposa, a veces. Fueron no más de siete u ocho; mujeres muy especiales, en cierto sentido. Y todas que pagaron caro su amor hacia Mussolini, acomunadas por destinos tristes o de soledad o inclusive trágicos.


 Quizás la Dalser fue la que pagó más caro su enamoramiento con el joven periodista socialista de mirada intensa y de palabras de fuego: el Mussolini de 30 años de edad, cuando era director del Periódico Socialista “L´Avanti!”. 


 Ida Dalser era una muy bella muchacha, nacida en 1880 en Trento, extremo norte de Italia, provincia que en la época formaba parte del Imperio Austro Húngaro. De familia conocida en la zona, la mandaron a Paris a estudiar medicina cosmética. A su regreso la joven Ida abrió en Milán el “Salón Oriental de Higiene y Belleza”. Tuvo enorme éxito, notoriedad y dinero con las damas bien de la sociedad milanesa. El ambiente exótico y de embriagantes  perfumes orientales se puso de moda. Y en este periodo conoció al joven Mussolini. Se enamoraron y parece que se casaron. Parece... No se sabe a ciencia cierta porque todo lo relativo a la Dalser está en penumbra. Pero sí, nació un bebé, que llamarán Benito Albino. Este no estaba en la penumbra. Y Mussolini lo reconoció, frente a notario.
 
IDA DALSER CON EL HIJO BENITO ALBINO


 Pero se da el caso que el fogoso  y distraído periodista era ya padre de una niña: Edda, hija de Raquel Guidi, quizás primer amor de Mussolini; y él ya había reconocido también a esa niña, como hemos ya comentado, pero como hija suya y de N.N. (desconocido) porque la Raquel era menor de edad y por las leyes eso infringía el código penal. Y vino la Gran Guerra del 1914-1918. La transformación de Mussolini de socialista-internacionalista y pacifista en socialista-nacionalista e interventista. Mussolini cerró definitivamente el capitulo amoroso con la Leda Rafanelli, la “gitana anárquica”, furiosamente pacifista; y comenzó un affaire con la emergente, joven, bella y perfumada Ida Dalzer. Con tantas preocupaciones políticas, a Mussolini se le había "olvidado" de su primer amor, la Rachele Guidi y su hija Edda. Conclusión, cuando el Benito, heroicamente herido en el frente de guerra, se encontraba en el hospital, cabeza vendada, hubo allí mismo un encuentro entre las dos mujeres, las dos pretendientes al rol de esposa legítima. Nos imaginamos las gentiles palabras entre las dos; e imaginamos a Mussolini, levantándose a mala pena de la cama del hospital,  jugando a la gallinita ciega, tratando de separarlas pero sin poder ver quien era quien por la venda en los ojos.

Raquel, oficialmente casada  por lo civil con su Benito, se quedó vencedora. Qué pasó con la Ida Dalser? Con el tiempo Mussolini aumenta de importancia, trata de quitar el hijo Benito Albino de los brazos de la madre. Ella se opone. El asunto termina en tribunal que condena a Mussolini a pagar a la Dalser cierta plata mensual para el mantenimiento del niño.




Trento 1880-1937 Manicomio  
Pero ya el encantamiento estaba roto, la Dalser saca las uñas, rabiosa por eso y por haberle entregado a Mussolini todo su patrimonio para financiar el periódico fascista. Acusará a Mussolini de varias cosas que probablemente eran ciertas. En esa historia intervendrá Arnaldo Mussolini, hermano del Duce, persona inteligente y equilibrada que será el que frenará, durante su corta vida, los excesivos impulsos del hermano famoso y en alguna manera tratará de ayudar al joven Benito Albino. Pero la comedia se transformará en tragedia. Mussolini trató con todos los medios de ocultar madre e hijo. La Dalzer seguía gritando a los cuatro vientos que ella era la esposa del Duce; su hijo Benito, muy parecido al padre, dirá lo mismo a todos sus compañeritos de escuela. Había que evitar el escándalo.

Intervino la Policía.

Intervinieron unos médicos. La Dalser indudablemente tenía trastornos psíquicos. Pero, ¿de qué gravedad? Los médicos  fueron médicos o ¿simplemente marionetas temerosas y complacientes a Mussolini? ¿O fue su entourage que quería defenderlo?

La Dalzer fue internada en un Manicomio. Y el joven Benito en otro.

Y allí terminaron sus vidas, antes de tiempo.





                                        FIN DEL POST Nº 7
                     

2 comentarios:

Aldo Macor dijo...

ALFA STANLEY ME ESCRIBIÓ:


Qué trágicas las historias de las donnas del Duce! ¡Ninguna tuvo un "final feliz"! ¡Todas fueron alcanzadas por el infortunio! ¡ Todas dignas de ser personajes de Shakespeare!

A L F A

Anónimo dijo...

La elegante Ida Dalser bien pudo ser la amante "loca" por razones de estado. Si esto es así, sería una imperdonable canallada del Duce. Si tener en cuenta la suerte de su hijo Benito Albino, muerto en otro manicomio.
Una verdadera tragedia.
Angel