21 jun. 2012

Post Nº 9/10 Margherita Graffini Scarfatti





Margherita Scarfatti

















Margherita Scarfatti,
 La amante judía de Mussolini
1880 Venezia--1961 Como

Fue una mujer muy, pero muy excepcional. Bellísima, ojos verdes, cabello rojo, inteligentísima, siempre muy elegante, muy culta, seductora, apasionada, riquísima, hablaba fluidamente cinco idiomas, adquirió fama internacional y terminó olvidada. Ella también olvidada. 


Había nacido en una rica familia hebrea.  En una Casa nada menos que en el Canal Grande. Su apellido era Grassini. A los 15 años un profesor socialista medio enamorado de ella la inducirá a leer Marx y otros teóricos del socialismo. La joven se interesa a todo eso con escándalo de la familia. Conocerá a Cesare Scarfatti, de 30 años, también socialista y se casarán aun contra la voluntad de los padres. Irán a vivir a Milán y allí Margarita revelará sus dos grandes pasiones, la política y el arte. Comenzará a escribir en la prensa socialista sobre feminismo y sobre arte. Conocerá al gran poeta, el Vate, Gabriele D´Annunzio. Frecuentará Felipe Turati, la Kuliscioff y varios otros personajes todos de primerísimo plano. Su casa, elegante, será con su salotto centro de reuniones conocido por intelectuales y artistas italianos, escritores arquitectos, pintores. Todos de vanguardia. 


Llega el año 1912. Cierto Benito Mussolini, de la nueva corriente revolucionaria socialista asumirá la dirección del prestigioso periódico L´Avanti. Margarita, colaboradora de ese periódico pero contraria a la nueva corriente revolucionaria, presenta sus dimisiones al nuevo director o sea a Benito Mussolini. Coup de foudre. Los dos simpatizan, de inmediato; y serán amantes,  casi de inmediato. ¿Estaban casados los dos? Ciertamente. Pero eso no será impedimento. Tampoco serán impedimento  las furibundas peleas por celos con el ultramachista Mussolini quien no entiende mínimamente renunciar a sus otras simpatías femeninas. Se quedarán por un tiempo en apasionadas relaciones amorosas pero con plena “libertad socialista”.


1914.- Delito de Sarajevo. Primera Guerra Mundial. Mussolini, dejando su anterior pacifismo socialista, será interventista  e irá voluntario al frente, en primera línea, con los Bersaglieri. Será herido. Regresa. En el hospital se dará la escena trágico-cómica del encuentro entre las dos mujeres que pretendían el papel de esposa legítima del Casanova, ya cada una con su respectivo hijo: Raquele Guidi, futura Doña Raquele e Ida Dalser, futura internada en Manicomio. Expulsión para Mussolini y la Scarfatti del partido Socialista. No por la bigamia del Mussolini. Esos detalles personales no interesaban al partido de los trabajadores, sino por sus adhesiones a la guerra nacionalista. Mussolini fundará entonces su periódico Il Popolo d´Italia. Las relaciones en política y en amor serán siempre más estrechas entre Mussolini y la Scarfatti. Hay unas cartas de amor de Margarita a su Benito que siendo ya públicas, yo he leído: de verdad muy tiernas y conmovedoras cartas. Obviamente muy bien escritas, pero donde se revela la mujer enamorada con expresiones casi de quinceañera. Muy diferente de otras cartas, ya en el triste ocaso de la Scarfatti, que quizás yo me atreva a reportar parcialmente al final de este post.


El Mito de MUSSOLINI, escrito por la  SCARFATTI
El memorable 25 de marzo del l919 cuando Mussolini funda el Partido Fascista en Milán, la Scarfatti estará a su lado. Y, agreguémoslo como chisme, también el gran Toscanini estará presente.


Mussolini y la Scarfatti seguirán juntos por bastante tiempo pero en secreto: se verán como amantes solo en un oculto nido de amor. Sin embargo ambos notificarán la relación a sus respectivos cónyugues. Fue, sin duda, un acto de honestidad.




        Margherita              
 Año 1924: muere el marido de Margarita, pero ella seguirá usando toda la vida su apellido de casada. Y en esta década, del 1920, es cuando Margarita Scarfatti llegará al máximo de la fama, nacional e internacional. Hará conocer al mundo el fascismo y a Benito Mussolini. Su libro se publicará en Inglaterra en 1925 The Live of Benito Mussolini. En Italia la Mondadori lo publicará bajo el titulo de DUX teniendo nada menos que 17 reediciones. En el exterior será traducido en 18 idiomas. Desde el Japón, la  Turquía hasta la Patagonia habrá personas que se interesen con el joven nuevo político italiano que se asoma vertiginosamente a la fama mundial. Se puede decir que la Scarfatti fue la formidable propagandista que llevó a la difusión del fascismo en el mundo, creando el mito del Duce Benito Mussolini.


Pasa el tiempo: 1929.
 Llega el Concordato con el Vaticano que cierra antiguos litigios desde 1860 entre el Reino de Italia y la Iglesia Católica Romana. Bendiciones y Aleluyas. Con gran satisfacción de doña Raquel, se considera que sea prudente ahora que Mussolini se case con ella por la Iglesia y que la familia “olvidada” con sus cinco hijos lo siga en Roma. Se le complicará la vida a la Scarfatti. Habrá inclusive algo de cómico en las actuaciones del competente e impasible mayordomo de la Villa Torlonia, residencia del Duce: se ocupará con mucha discreción que la esposa Raquele entre por el portón principal y la amante Scarfatti salga por otra puerta.


Sigue pasando el tiempo: 1931. Muere Arnaldo Mussolini, hermano de Benito, hombre culto, de sentido común, que en vida ¡es el único! logrará frenar los impulsos impetuosos de Mussolini. El único que Mussolini escuchaba. 


Comienza el Culto de la Personalidad


Pero con su muerte no existirá mas ese sabio moderador y poco después emergerán figuras vulgares como Farinacci y Starace, que trasformarán al Duce en una estatua, caricaturizando  al fascismo hasta llegar a aquella retorica ridícula contra la cual había siempre peleado la Scarfatti y muchos otros. Pero ahora Margarita es mujer de 50 años, se engordó, perdió su belleza juvenil. Mussolini, mujeriego empedernido, interesado ya desde el 1936 en cierta joven romana, la tratará con cierta frialdad. A pesar de eso, la Margarita viajara a USA para tratar de acercar Mussolini a Roosevelt, alejándolo de las locuras de Hitler. No lo logrará. Sin embargo millones de americanos la escucharán en la NBC cuando en perfecto ingles perorará la causa italiana y fascista, diciendo que “en Italia habían superado el desorden de la postguerra, que se había conseguido un buen crecimiento económico, la estabilidad de la moneda, que se evitó la temida lucha de clases y los genocidios sovieticos. ¿Quién era Mussolini? ¿Hombre de mano fuerte? Eso es lo que necesitaba la tradicional indisciplina italiana. Y ¿el fascismo? ¿Que era el fascismo si no socialismo que había superado las elecciones caprichosas de la democracia?”
Hitler había sido gran admirador de Mussolini, cuando el austriaco era todavía solamente un don nadie y Mussolini en su auge: parece que Hitler había rogado por una foto con autografo del Duce y éste se la había negado. Y en 1934, quiero remarcar eso, en ocasión de la amenaza de Alemania a Austria, Mussolini y Hitler se encontraron por primera vez. Y mientras los otros políticos europeos cacareaban su descontento, Mussolini fue el único que le dijo claramente que entendía defender la independencia de Austria. Y mandó de inmediato dos divisiones italianas al confinamiento.
 E Hitler desistió.


 Fue el único caso en su vida política que retrocedió.


  Yo era muy joven. Pero recuerdo eso, en la escuela nos dijeron que nuestro Duce había sido el único capaz de frenar la prepotencia teutónica.


Pero los destinos de Hitler y Alemania se perfilarán en un muy rápido crescendo.
La Estrella del ex cabo austriaco comenzó a brillar
 La estrella del ex cabo austriaco comenzó a brillar, deslumbrante  para muchos, en Alemania y fuera de Alemania. Pero recordamos lo que pocos años antes Mussolini había dicho, premonitor: “No me importa que Hitler quiera imitarnos. Lo que temo es que con el tiempo su nazismo destruya nuestra idea.”


Y llegan las Leyes Raciales.


Alemania nunca ha sido una nación de segunda. Después de la contraproducente y excesiva humillación del Tratado de Versalles de la primera guerra mundial, éste pueblo vigoroso, organizado y disciplinado recobró rápidamente fuerzas y Hitler, con sus paranoias, supo alimentar su orgullo.


Debido a las nuevas circunstancias en Europa, ni Mussolini ni mucho menos el Rey de Italia pudieron resistir más a la obsesiva insistencia de Hitler sobre la aplicación de las Leyes Raciales.


A pesar de que Mussolini había prometido a millones de americanos que “nunca en Italia se tomarían medidas antisemíticas”, en el año 1938, sin embargo, esas medidas se tomaron.


Allí comenzó el declino y su metamorfosis. Comenzó el segundo Mussolini.


En el mismo ´38 Mussolini le entregará a Margarita Scarfatti, a la mujer a la cual tanto debió, le entregará, repito y como gran cosa, su pasaporte para que pudiera salvarse de las persecuciones anti hebreas.
 
 La Scarfatti  quiso  después visitar a Mussolini, quizás para un último saludo. Pero él la humilló tanto que la dejó dos horas en antesala, para después mandarle a decir por un ujier, que no la recibiría. La Señora Margarita Scarfatti era una Señora. No hizo ninguna escena. Aparentó tranquilidad y se salió silenciosamente de la vida de Mussolini y de Italia.  Para siempre. Y para siempre quedó abierta la tremenda herida en su alma generosa y apasionada.


Y comenzó su triste exilio, en Suiza y Francia. Una grande amiga de ella, escribió: “La conocí que era reina sin corona en Italia; ahora es una mendiga real en el exilio.”  Pero era una mujer fuerte y trató de recuperarse. En Francia la frecuentaba Jean Cocteau y otros ilustres, dio varias conferencias en el Louvre en su perfecto francés. Su erudición y su savoir faire encantaron. En Paris se quejó amargamente que sus libros ya no eran leídos en Italia. Y ¡muchos de ellos tenían el prologo del mismo Mussolini!


Después se refugió en Montevideo. La entrevistaron. Comentó que había ido a Uruguay para estudiar el arte precolombino. Un periodista dijo: “...de su pasada belleza triunfante e irresistible solo queda la mirada de sus bellos ojos verdes”


Vivirá casi en incognito entre Uruguay y Argentina, la famosa Margarita Scarfatti. Al principio no será tan fácil para ella. No será aceptada por los fascistas por ser hebrea, ni por la comunidad hebrea, por haber sido amante de Mussolini y grande propagandista del fascismo. Pero con el tiempo comenzó a escribir, junto a firmas conocidas, en revistas antifascistas. Apabulló con sus conocimientos sobre literaturas europeas y como experta de la Divina Commedia de Dante. Celebró la victoria de las Fuerzas Aliadas.


En el 1947, ya muerto Mussolini y el fascismo al ostracismo, regresará a Italia, retirándose en una casita de su propiedad en el Lago de Como. Allí escribirá su último libro: ACQUA PASSATA (Tiempos Pasados). Morirá en el 1961.






Yo no he leído ese libro. No lo conseguí. Pero he leido, no recuerdo donde, que en ese libro, el último, la palabra fascismo aparece solamente una vez.


                                                         ***
LAS   CARTAS  DE   AMOR.


He conseguido algunas de las cartas de Margarita. Cartas de amor a su Benito. De amor y también de desesperación. Ya esas cartas son de dominio público. Puedo copiarlas acá. Por lo menos parcialmente. Pero las traduzco solamente al español, sin ningún comentario.
Son tan bellas, ingenuas, tiernas y trágicas que se comentan solas.




Benito mio, mio adorato. E’ la mattina del 1 gennaio 1923. Voglio scrivere questa data per la prima volta in un foglio diretto a te, come una consacrazione e una dedicatoria. Benito mio adorato. Sono, sarò, sempre, per sempre tutta, di più tua,tua,tua.   Tua”
Benito, adorado mío. Es la mañana del 1 de enero de 1923. Quiero escribir esta fecha por primera vez en una carta dirigida a ti, como una consagración y una dedicatoria. Benito mío adorado. Soy, seré, siempre, para siempre toda, y más que toda, tuya, tuya, tuya.    Tuya


Sono orgogliosa di te, questo; ma per quello che sei, non per quello che appari. Sono orgogliosa di te sino al fanatismo e sino alla pazzia, ma per il tuo valore intrinseco, non per il feticismo che di te ha la folla”
Estoy orgullosa de ti; pero por lo que eres, y no por lo que pareces ser. Estoy orgullosa de ti hasta la locura, hasta el fanatismo, pero por lo que tú vales intrínsecamente, y no por el fetichismo que para ti siente el pueblo.




Adorato, adorato, adorato: farò quello che tu vorrai. Sono tua ..
Adorado, adorado, adorado: haré lo que tú quieres. Soy tuya.






Caro amico, la serie di scenate assurde, ignobili indegne, ma sopratutto idiote avvenute stasera mi ha lasciato perplessa, esasperata, disperata ma anche pensosa. Ho passato cinque dico bene 5 ore in casa vostra con qual vantaggio del mio decoro e della mia dignità; taciamone: per ottenere di essere torturata con una serie di martirii stravaganti raffinati complicati; uno più inaspettato e immeritato e più fantastico dell’altro. Voi naturalmente ve ne infischiate: i dolori che voi causate agli altri son molto facili a sopportare. Da voi."
Querido amigo, las series de escenas absurdas, indignas, vergonzosas pero máxime idiotas de esta noche me han dejado perpleja, exasperada, desesperada pero también pensativa. Yo he estado nada menos que cinco horas en su casa, no se con cual ventaja para mi dignidad y decoro; no hablemos de eso: para ser torturada con una serie de martirios extravagantes refinados complicados; cada uno mas imprevisto e inmerecido y mas fantasioso del otro. A Ud. eso le importa un pito: el dolor, las penas que Ud. produce a los demás son muy fáciles de soportar por Ud.  Por Ud.






Sono stanca di amarti, stanca che tu ti faccia del mio amore un tappeto per calpestarlo. Tu sei un uomo estremamente sensitivo, ma fortissimo e, come tutti gli impetuosi, ”dai furori” e dopo ti passa. Io no. Io sono una natura lenta, una natura ”per di dentro”. Penetra a piano e senza reazioni esteriori apparenti in me il dolore, l’angoscia, la ribellione stessa; ma ahimè! penetrano a fondo, mi lasciano rotta, spezzata, con l’anima in pezzi, amara sino alla nausea e alla morte”.
Estoy cansada de amarte, cansada que tu utilices mi amor como una alfombra para caminarle encima. Tú eres un hombre extremadamente sensitivo, pero muy fuerte y, como todos los impetuosos, “tienes furores”... y después todo te pasa. Yo no. Yo soy de una naturaleza lenta, una naturaleza “por dentro”. Penetra lentamente en mi y sin aparentes reacciones el dolor y la angustia y la misma rebeldía; pero, ay de mi! penetran profundamente y me dejan rota, destrozada, con mi alma hecha añicos, amarga hasta la nausea y a la muerte.


                                                                FIN DEL POST Nº 9
                                                                                        ***


20 jun. 2012

Post Nº 8/10 Margaret Beaven


Margaret Beaven-
Alcaldesa de Pittsburg USA



Margareth  BEAVEN-- .ALCALDE   de  PITTSBURG
Mussolini fue un personaje muy contradictorio.
 Como estamos en plan de hablar de las relaciones de Mussolini con las mujeres, agregaré  lo que del primer Mussolini había dicho  una persona completamente fuera de sospecha: nada menos que la alcaldesa de una ciudad importante de los Estados Unidos de América que lo conoció personalmente, pero sin tener con él o hacia él ninguna connotación amoroso sexual que podría corromper el juicio de una mujer sobre un hombre.

Me refiero a la  Alcaldesa de Pittsburg, Margaret Beaven.

"Nunca he visto a un hombre tan diferente de los otros, ni con una personalidad tan extraordinaria. Es tan imponente que no encuentro palabras para expresarlo. Estoy conmovida en cada fibra de mi ser por su dominante, magnética, imponente, inmensa personalidad".

Eso fue lo que dijo Beaven al conocer a Mussolini. Pero debo aclarar que la Beaven no puede ser considerada ni amiga ni amante de Mussolini. Solamente una persona extranjera, de cierta importancia, y quizàs de paso por Italia. No fue su amante. Pero...por lo que dejó dicho de él, algo me suena en la cabeza que  a esa mujer le hubiera gustado serlo.   ¿O no?



                                          FIN DEL POST Nº 8


4 jun. 2012

PostNº 7/10 Ida DALSER ( la primera esposa ? )


POST Nº 7/10




IDA DALSER.


Ninguna de las amantes-mujeres de Mussolini ha tenido una vida fácil.

No me refiero a las numerosísimas “amantes ocasionales”, a las cuales me referí antes y que no eran más que encuentros fugaces, máxime en el periodo de apogeo de Mussolini. Encuentros de no más de media hora, sin quitarse las botas, todos los días, después del rápido almuerzo, cuando la “camarada” de turno, atentamente escogida por el entourage personal del Duce, se presentaba al Jefe del Fascismo con la oferta de su “virginidad” como una ofrenda floral a un monumento patrio. Y según cálculos de las personas que se divierten a chismear en eso, parece que llegaron a ser alrededor de 500, incluyendo cierta señora “bien” de Ferrara del último día en el poder, cuando en la noche será licenciado por Su Majestad Vittorio Emanuele III, Rey de Italia y Albania y Emperador de Etiopia.
Para esas mujeres quizás el encuentro amoroso con el Duce fue el único momento heroico de toda su vida.

Pero aquí me refiero, ahora, a las verdaderas amantes, o amante-esposa, a veces. Fueron no más de siete u ocho; mujeres muy especiales, en cierto sentido. Y todas que pagaron caro su amor hacia Mussolini, acomunadas por destinos tristes o de soledad o inclusive trágicos.


 Quizás la Dalser fue la que pagó más caro su enamoramiento con el joven periodista socialista de mirada intensa y de palabras de fuego: el Mussolini de 30 años de edad, cuando era director del Periódico Socialista “L´Avanti!”. 


 Ida Dalser era una muy bella muchacha, nacida en 1880 en Trento, extremo norte de Italia, provincia que en la época formaba parte del Imperio Austro Húngaro. De familia conocida en la zona, la mandaron a Paris a estudiar medicina cosmética. A su regreso la joven Ida abrió en Milán el “Salón Oriental de Higiene y Belleza”. Tuvo enorme éxito, notoriedad y dinero con las damas bien de la sociedad milanesa. El ambiente exótico y de embriagantes  perfumes orientales se puso de moda. Y en este periodo conoció al joven Mussolini. Se enamoraron y parece que se casaron. Parece... No se sabe a ciencia cierta porque todo lo relativo a la Dalser está en penumbra. Pero sí, nació un bebé, que llamarán Benito Albino. Este no estaba en la penumbra. Y Mussolini lo reconoció, frente a notario.
 
IDA DALSER CON EL HIJO BENITO ALBINO


 Pero se da el caso que el fogoso  y distraído periodista era ya padre de una niña: Edda, hija de Raquel Guidi, quizás primer amor de Mussolini; y él ya había reconocido también a esa niña, como hemos ya comentado, pero como hija suya y de N.N. (desconocido) porque la Raquel era menor de edad y por las leyes eso infringía el código penal. Y vino la Gran Guerra del 1914-1918. La transformación de Mussolini de socialista-internacionalista y pacifista en socialista-nacionalista e interventista. Mussolini cerró definitivamente el capitulo amoroso con la Leda Rafanelli, la “gitana anárquica”, furiosamente pacifista; y comenzó un affaire con la emergente, joven, bella y perfumada Ida Dalzer. Con tantas preocupaciones políticas, a Mussolini se le había "olvidado" de su primer amor, la Rachele Guidi y su hija Edda. Conclusión, cuando el Benito, heroicamente herido en el frente de guerra, se encontraba en el hospital, cabeza vendada, hubo allí mismo un encuentro entre las dos mujeres, las dos pretendientes al rol de esposa legítima. Nos imaginamos las gentiles palabras entre las dos; e imaginamos a Mussolini, levantándose a mala pena de la cama del hospital,  jugando a la gallinita ciega, tratando de separarlas pero sin poder ver quien era quien por la venda en los ojos.

Raquel, oficialmente casada  por lo civil con su Benito, se quedó vencedora. Qué pasó con la Ida Dalser? Con el tiempo Mussolini aumenta de importancia, trata de quitar el hijo Benito Albino de los brazos de la madre. Ella se opone. El asunto termina en tribunal que condena a Mussolini a pagar a la Dalser cierta plata mensual para el mantenimiento del niño.




Trento 1880-1937 Manicomio  
Pero ya el encantamiento estaba roto, la Dalser saca las uñas, rabiosa por eso y por haberle entregado a Mussolini todo su patrimonio para financiar el periódico fascista. Acusará a Mussolini de varias cosas que probablemente eran ciertas. En esa historia intervendrá Arnaldo Mussolini, hermano del Duce, persona inteligente y equilibrada que será el que frenará, durante su corta vida, los excesivos impulsos del hermano famoso y en alguna manera tratará de ayudar al joven Benito Albino. Pero la comedia se transformará en tragedia. Mussolini trató con todos los medios de ocultar madre e hijo. La Dalzer seguía gritando a los cuatro vientos que ella era la esposa del Duce; su hijo Benito, muy parecido al padre, dirá lo mismo a todos sus compañeritos de escuela. Había que evitar el escándalo.

Intervino la Policía.

Intervinieron unos médicos. La Dalser indudablemente tenía trastornos psíquicos. Pero, ¿de qué gravedad? Los médicos  fueron médicos o ¿simplemente marionetas temerosas y complacientes a Mussolini? ¿O fue su entourage que quería defenderlo?

La Dalzer fue internada en un Manicomio. Y el joven Benito en otro.

Y allí terminaron sus vidas, antes de tiempo.





                                        FIN DEL POST Nº 7