26 nov. 2013

L.- Personajes.- 53/ 54 BARUK DE SPINOZA


BARUK DE SPINOZA
                                      
Nació en Holanda y era hijo de marranos,  españoles o portugueses, según las teorías. Comenzó sus estudios en Ámsterdam ciudad que en esa época toleraba bastante bien la emigración  proveniente de España y Portugal, a pesar de los fanatismos calvinistas. Estudió  clásicos  españoles   y se dedicó largos ratos  a la filosofía hebrea de la edad media.  A pesar de haber obtenido de sus padres la posibilidad de estudiar con  rabinos ortodoxos, en realidad muy tempranamente se distanció de la religión de sus ancestros. Estudió Cartesio, Hobbes, leyó Lucrecio y Jordano Bruno. En el año 1556 fue expulsado de la comunidad judía.   Quedado con dificultades  económicas se dedicó a pulir lentes y así conoció lo que fue su amigo, Huygens, el inventor del microscopio.
Baruk de Espinosa, en su Tratado Teológico Político manifestó claramente su rechazo a la supremacía de la religión sobre el estado, como había ocurrido en la sociedad teocrática hebraica, donde  -  sostenía -   la creencia en un investido por el  pretendido poder emanado da Yahvé había producido situaciones   ilógicas y supersticiosas. Aun que no negó  la importancia de la Religión para las masas, al fin de  no caer en la anarquía, sus  críticas  racionalistas   a la religión causaron  un gran revuelo, así que decidió no volver a publicar nunca  más. Y también rechazó una oferta  de Cátedra en Filosofía, ya que la misma estaba condicionada a que no se perturbara la religión “establecida”: le querían imponer  censura, en otras palabras, cosa que no aceptó. Parece que poco antes de su muerte recibiera la visita del gran Leibnitz, uno de los tres grandes filósofos racionalistas del siglo VIII: Leibnitz, Descartes ( Cartesio) y Espinosa.   Murió muy joven minado por la tuberculosis.  Tuvo una vida desafortunada  y ha sido  siempre un proscrito y hombre infeliz.
No hay curiosidades anedócticas  relativas a este personaje, para tratarlo con alguito de irreverencia, aun que sea cariñosa, como es mi costumbre y quizás uno de los tantos  defectos..
 Fue sencillamente una persona seria, en buena fe, inteligente y nada fanático.  Un sabio, como lo fue Erasmo, y como  hubo pocos.

16 nov. 2013

L.-Personajes.- 52/54 PAOLO IV CARAFFA


P A O L O       IV

                                      Giovanni Pietro Caraffa

                                  Papa desde    ( 1555 – 1559 )

Giovanni  Pietro Caraffa  pertenecía a una importante familia napolitana.   De joven, el Papa Leone X de Médicis lo envió como embajador en España e Inglaterra. Después del Saqueo de Roma, en el año 1527 el papa Clemente VII  le encargará, junto con otros funcionarios, la reforma de la Corte Papal. En 1536 el Papa Paulo III le encomendará también la  reorganización  de le Inquisición Italiana y Caraffa funda la Congregación del Santo Oficio. Poco después será nombrado Inquisidor General y lo será por muchos años, por casi toda la vida, hasta ser  por fin elegido Papa.
Cuando se murió el Papa anterior, nuestro Caraffa tenía ya ochenta años y  teóricamente con ninguna intención de competir por la  Sagrada Tiara. Pero el Emperador Carlos V (Carlos I de España) manifestó tanta aversión al Cardenal Caraffa, que este último se sintió ofendido; y no solamente eso, sino que el Cardenal, como todo buen napolitano, tenía un gran amor a su ciudad, a su gente:  y odiaba  desde siempre el dominio que España tenía sobre su tierra. Y sobre sus paisanos.  Así que vio  satisfecho  que el Espíritu Santo iluminara con su gracia a los Cardenales del Consistorio, apoyándolo a  él cómo napolitano. Y aceptó humildemente la nominación a Papa para que rabiaran los Españoles.
En aquellos años se encontraba  paralizado el Concilio de Trento que, como es notorio, debería haber sido una teórica tentativa de dirimir diferencias  entre   católicos y protestantes. Pero a Roma le fastidiaban las insolencias del borracho  curita alemán, como lo había ya definido Papa Médicis. Y el nuevo Papa no tenía ninguna intención de revivir la mesa de negociaciones, ya que la idea de aceptarlas era ofensivo  para su temperamento dominante y su mentalidad teocrática que colocaba a Roma, al Papa, o sea a sí mismo, por encima de Emperadores y de Reyes: él  era el Papa, el representante de Dios en la tierra y no tenia que negociar nada, sino que los demás le tenían que obedecer.
Utilizó eficazmente  y con gran competencia las funciones de le Inquisición Romana para combatir, reprimir y destruir las varias tentativas de infiltraciones de la diabólicas instituciones protestantes. Llegó hasta investigar a un Cardenal italiano muy importante y al cardenal ingles Reginaldo Pole. Ese Cardenal Ingles había   tratado de defender el retorno de Inglaterra a la Iglesia  católica durante el reinado de Maria Tudor,  o sea tenía sus grande méritos desde el punto de vista de Roma; pero, pobre de él, no secundaba las exigentes demandas del Papa para que devolvieran a la Iglesia los bienes anteriormente confiscados. Así que el inflexible Papa no dudó en someterlo a la  Inquisición !
Y este severísimo Papa también atacó a los judíos,  creó el Gueto de Roma, les quitó sus propiedades, los redujo a esclavos  y los obligó a usar ciertos sombreros amarillos, que revelaran su estatus. Culpas de los Judíos: haber  matado a otro judío, de nombre JOSHUA, alias Jesús, el Nazareno.
 Y, para poder controlar también la cultura, publicó el Primer Index Librorum Prohibitorum. Era Él,  el Papa, y solamente  él  quien podía decidir  cual libro se podía leer y cual no.
Ya se ha hablado de la fuertísima antipatía de Papa Caraffa contra España y los españoles, contra su Rey Carlos  1º de España (Carlos V de Habsburgo,  Emperador) y después contra su hijo Felipe II.   España en esos siglos estaba dominando buena parte del Sur de Italia.
 Caraffa trató de luchar contra ella así como el Papa Julio IIº había tratado de alejar los extranjeros del suelo italiano con el grito de “Fuera los Bárbaros”. Y con ese fin Papa Caraffa esperó  y confabuló para que Francia conquistara los dominios españoles en Italia, pero para él, para el Papa.   Y los Franceses se movieron realmente, y en este sentido.  Pero más se movió Álvarez de Toledo, Duque de Alba, español y virrey de Nápoles.
 Ruego se me permita acá una consideración personal. Ese virrey era el mismísimo Duque de Alba que, dicho incidentalmente  y como ya  contado anteriormente por mí,   mandó a ajusticiar por celos  un tátara tátaro  abuelo materno mío, Marco Berardi. Sí, porque mientras el valiente duque de Alba guerreaba contra los Franceses, mi tátaro tátaro abuelo, guerreaba las   guerras del amor en la cama de la dulce y linda y joven  esposa del cornudísimo Duque de Alba.  Pero un santísimo jesuita jesuiticamente insinuó algo al cornudísimo, quién  mando a cortar lo capo a tondo a mi ancestro, Marco Berardi. Y, ¡ oh misterios cabalísticos!, el anagrama del nombre de pila del glorioso antepasado, es el Macor de mi apellido paterno. Curioso, verdad? El Marco Berardi se transformará  en Macor Berardi.  ¡ Quizás lo que me preserva el destino!
 El  Duque de Alba, con cuernos o sin cuernos, seguia siempre guerreando; y guerreando llegó hasta Roma  y el pobre Papa, vencido y humillado, pidió la paz.
 Al poco rato, en  abril de 1959 llegó el famosísimo tratado de paz de Cateau-Cambrésis entre Felipe II  de España y Enrique II de Francia, y se concluyeron  finalmente las guerras entre Francia e España  que tanto  azotaron a Italia.
 De estos tiempos  es la  tristísima expresión de los pobres italianos: “Venga la Francia o venga la España, puarchè se magna”. 
 Al poco tiempo se murió el papa. Y el mismo pueblillo de Roma, como casi todos los pueblos  de todos los tiempos y de todos los lugares, ese mismo pueblillo que  lo había aplaudido  a la  coronación, cuando llegó su  muerte  lo desfiguró en efigie, destruyó sus estatuas,  quemó  la Inquisición,  y saqueó el rico convento de los Dominicos. 
Saqueos, en fin: la explosiva  y episòdica revancha del pobre.


6 nov. 2013

L.- Personajes.- 51 /54 PAOLO III FARNESE


PAOLO III FARNESE
                                        Papa del  1534-1549

Otro modelo de Virtud Cristiana fue Alessandro  Farnese.    Fue Papa interesantísimo: la lectura de su vida y de sus hazañas dan la idea de cómo era, en Roma, la Sucursal del Cielo.
Era noble, de importante familia italiana. Se educó en Roma, su maestro fu el conocido Pomponio Leto, hijo ilegitimo del príncipe de Salerno, gran latinista, humanista, lector de Quintiliano, Plutarco y del Ars Amatoria de Ovidio.  Con un maestro así  el futuro Paolo III no podía no crecer como un príncipe del Humanismo. El joven Farnesio dominará  el latín,  la cultura clásica y no podía conseguir una Corte mejor para terminar su educación que la de Lorenzo de Médicis, en Florencia, que le permitió, de paso, conocer  a un cierto  Giovanni de Médicis, mas tarde Papa Leone X.  

La carrera eclesiástica de este joven prometedor fue de velocidad supersónica.  Sin ser siquiera sacerdote, a la edad de 25 años, en el 1493, cuando Colon daba sus celebres viajes al nuevo Mundo, él fue nombrado Cardenal por el virtuoso Papa Español Rodrigo   Borja, Alejandro VI.  El cual Papa virtuoso había puesto su mirada apasionada y lubrica en los senos de Julia Farnesio, hermanita de su homologo Alejandro  Farnesio. Y bien rindió  un  Capelo Cardenalicio. El Capelo fue   para  el Farnesio y la chica  para el Santo Padre.

 Pero el neo Cardenal Alejandro Farnesio consideró oportuno ordenarse sacerdote para que el Espíritu Santo pudiera más fácilmente indicarlo como favorito en el próximo Consistorio. Y así fue. Se ordenó sacerdote, fue elegido al Solio; lo cual no impidió, obviamente, que con el pasar del tiempo al amor al arte  de este Papa Humanista se agregara  el amor a las bellas damas. Se transformó  en amante de una noble romana, de la cual recibió cuatro hijos  bastardos;  los cuales, Paolo, Constanza, Ranuccio y Pier Luigi, a pesar de la bastardía, fueron legitimados para otro  gran Papa, Julio  II della Rovere.

Amante del arte y de las bellas mujeres este Papa no podía no llevar una vida lujosa en la Iglesia del Pescador. Él no inventó  pero sí, reforzó y practicó el nepotismo, esa  tierna, muy humana   y mafiosa costumbre  de favorecer a sus propios familiares y amigos: uno de sus primeros actos como representante de Dios en la tierra, fue de nombrar Cardenales a Guido Sforza y Alejandro Farnesio, nietos.  Y debía de tratarse de nietos  superdotados, porque el bendito Capelo Cardenalicio lo recibieron, respectivamente, a los 16 y a los 14 años.  Más  tarde trató de asegurar los dominios de la Santa Sede y estableció un lindo ducado para su  hijo Pier Luigi. Dos nietos Cardenales y un hijo Duque; nada mal.
Pero aparte estos suyos pequeños pecados veniales, trató de  eliminar o reducir ciertos pecados mortales  en la Corte Papal; reformó la Cámara Apostólica y el Tribunal de la Sagrada Rota. 
Le hace honor que a los tres años de Pontificado, con la Bula Sublimis Deus reconoció  que los indígenas del Nuevo Mundo eran personas, seres humanos, que poseían un alma, que tenían derecho a la libertad y por lo tanto podían practicar, si lo querían, la verdadera fe haciéndose cristianos; pero no había que obligarlo a ello con la fuerza ni tampoco tratarlos con crueldad. Los negros eran otra cosa: los negros habían sido maldecidos por Dios desde los tiempos de Noé y se confirmó que serian siervos de sus hermanos ad aeternum.  Que se jodan.  Lo dice la Biblia. Por lo tanto se podía traficar con ellos. Nihil obstat para que vayan a buscarlos en África.
Fu generoso con los artistas, los protegió; encargó a Miguelángel  frescos de la Capilla Sistina entre otras cosas. 
Aprobó a Ignacio de Loyola la fundación de la Compañía de Jesús y autorizó   otras Órdenes Religiosas. En su lucha prioritaria en contra de los protestantes fue este Papa que  estableció el Santo Oficio, inició la Inquisición Romana y elaboró el primer Índice de los Libros Prohibidos.
Muy estricto en  asuntos relativos al Sacramento del Matrimonio, perdió Inglaterra para la Iglesia Católica, negándole  a Henry VIII una anulación de matrimonio a la cual se podía recurrir con varios subterfugios ya utilizados en otras tantas ocasiones.
 En  aquellos tiempos la  arrogancia de la Iglesia Romana no concedía mucha importancia a los pueblos  del Norte. No se la dio a Martín Lutero,  así como no se la dio a los caprichos mujeriegos del  rey de Inglaterra. Con las consecuencias conocidas.
Se le llamó el Papa Enaguas porque ofreció su hermanita a los deseos concupiscentes del Papa Borja, Alessandro IV. Tuvo relaciones sexuales con su madre y con Constancia, su propia hija. Mandó a matar su propia hermana, cuando se puso celoso de uno de los amantes de ella. Aumentó los ingresos del Vaticano, creando un impuesto sobre  las entradas de 45.000 prostitutas.
Fue un personaje desconcertante.
¿Juicio sobre él?