6 nov. 2013

L.- Personajes.- 51 /54 PAOLO III FARNESE


PAOLO III FARNESE
                                        Papa del  1534-1549

Otro modelo de Virtud Cristiana fue Alessandro  Farnese.    Fue Papa interesantísimo: la lectura de su vida y de sus hazañas dan la idea de cómo era, en Roma, la Sucursal del Cielo.
Era noble, de importante familia italiana. Se educó en Roma, su maestro fu el conocido Pomponio Leto, hijo ilegitimo del príncipe de Salerno, gran latinista, humanista, lector de Quintiliano, Plutarco y del Ars Amatoria de Ovidio.  Con un maestro así  el futuro Paolo III no podía no crecer como un príncipe del Humanismo. El joven Farnesio dominará  el latín,  la cultura clásica y no podía conseguir una Corte mejor para terminar su educación que la de Lorenzo de Médicis, en Florencia, que le permitió, de paso, conocer  a un cierto  Giovanni de Médicis, mas tarde Papa Leone X.  

La carrera eclesiástica de este joven prometedor fue de velocidad supersónica.  Sin ser siquiera sacerdote, a la edad de 25 años, en el 1493, cuando Colon daba sus celebres viajes al nuevo Mundo, él fue nombrado Cardenal por el virtuoso Papa Español Rodrigo   Borja, Alejandro VI.  El cual Papa virtuoso había puesto su mirada apasionada y lubrica en los senos de Julia Farnesio, hermanita de su homologo Alejandro  Farnesio. Y bien rindió  un  Capelo Cardenalicio. El Capelo fue   para  el Farnesio y la chica  para el Santo Padre.

 Pero el neo Cardenal Alejandro Farnesio consideró oportuno ordenarse sacerdote para que el Espíritu Santo pudiera más fácilmente indicarlo como favorito en el próximo Consistorio. Y así fue. Se ordenó sacerdote, fue elegido al Solio; lo cual no impidió, obviamente, que con el pasar del tiempo al amor al arte  de este Papa Humanista se agregara  el amor a las bellas damas. Se transformó  en amante de una noble romana, de la cual recibió cuatro hijos  bastardos;  los cuales, Paolo, Constanza, Ranuccio y Pier Luigi, a pesar de la bastardía, fueron legitimados para otro  gran Papa, Julio  II della Rovere.

Amante del arte y de las bellas mujeres este Papa no podía no llevar una vida lujosa en la Iglesia del Pescador. Él no inventó  pero sí, reforzó y practicó el nepotismo, esa  tierna, muy humana   y mafiosa costumbre  de favorecer a sus propios familiares y amigos: uno de sus primeros actos como representante de Dios en la tierra, fue de nombrar Cardenales a Guido Sforza y Alejandro Farnesio, nietos.  Y debía de tratarse de nietos  superdotados, porque el bendito Capelo Cardenalicio lo recibieron, respectivamente, a los 16 y a los 14 años.  Más  tarde trató de asegurar los dominios de la Santa Sede y estableció un lindo ducado para su  hijo Pier Luigi. Dos nietos Cardenales y un hijo Duque; nada mal.
Pero aparte estos suyos pequeños pecados veniales, trató de  eliminar o reducir ciertos pecados mortales  en la Corte Papal; reformó la Cámara Apostólica y el Tribunal de la Sagrada Rota. 
Le hace honor que a los tres años de Pontificado, con la Bula Sublimis Deus reconoció  que los indígenas del Nuevo Mundo eran personas, seres humanos, que poseían un alma, que tenían derecho a la libertad y por lo tanto podían practicar, si lo querían, la verdadera fe haciéndose cristianos; pero no había que obligarlo a ello con la fuerza ni tampoco tratarlos con crueldad. Los negros eran otra cosa: los negros habían sido maldecidos por Dios desde los tiempos de Noé y se confirmó que serian siervos de sus hermanos ad aeternum.  Que se jodan.  Lo dice la Biblia. Por lo tanto se podía traficar con ellos. Nihil obstat para que vayan a buscarlos en África.
Fu generoso con los artistas, los protegió; encargó a Miguelángel  frescos de la Capilla Sistina entre otras cosas. 
Aprobó a Ignacio de Loyola la fundación de la Compañía de Jesús y autorizó   otras Órdenes Religiosas. En su lucha prioritaria en contra de los protestantes fue este Papa que  estableció el Santo Oficio, inició la Inquisición Romana y elaboró el primer Índice de los Libros Prohibidos.
Muy estricto en  asuntos relativos al Sacramento del Matrimonio, perdió Inglaterra para la Iglesia Católica, negándole  a Henry VIII una anulación de matrimonio a la cual se podía recurrir con varios subterfugios ya utilizados en otras tantas ocasiones.
 En  aquellos tiempos la  arrogancia de la Iglesia Romana no concedía mucha importancia a los pueblos  del Norte. No se la dio a Martín Lutero,  así como no se la dio a los caprichos mujeriegos del  rey de Inglaterra. Con las consecuencias conocidas.
Se le llamó el Papa Enaguas porque ofreció su hermanita a los deseos concupiscentes del Papa Borja, Alessandro IV. Tuvo relaciones sexuales con su madre y con Constancia, su propia hija. Mandó a matar su propia hermana, cuando se puso celoso de uno de los amantes de ella. Aumentó los ingresos del Vaticano, creando un impuesto sobre  las entradas de 45.000 prostitutas.
Fue un personaje desconcertante.
¿Juicio sobre él?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué decir? A pesar de todo siempre he sido un admirador de su nieto Alejandro Farnese a quien llevé en mi mente y corazón en mi entrada a Maastricht, tal vez menos triunfal pero de seguro menos sangrienta. Hay que reconocer al papa Paolo III su perspicacia al descubrir la tremenda fuerza laboral de la prostitución y su éxito económico.Todo sea por la Santa Madre Iglesia.
Angel

Laura Arena dijo...

Que se puede decir ???? Reconoció que los aborigenes tenían alma ? Y buehhhh, lo aplaudimos ! Está bien que en todas las historias hay que pensar en el contexto, pero esto ????? En ningún momento se acordarían de alguien llamado Jesus ? Ciao, Aldo !!!

Alfa Segovia de Stanley dijo...

Parece ser, Aldino, que todos estos Papas y también los caudillos que adornaron nuestras tierras fueron grandísimos pecadores. Y el de "la lujuria" no fue el menor, por cierto. Me hiciste acordar a otros que no fueron Papas, pero sí ejercieron gran poder y dominio. Por estos lares, tuvimos muchos terratenientes-por supuesto que católicos, apostólicos, romanos- que fueron "los dueños de la pelota" e hicieron lo que quisieron sin importarles ni a quién ni cómo.

Aldo Macor dijo...

amigo Angel....tus comentarios siempre simpatiquisimos y muy acertados. Con esa pizca de irreverencia que le da algo de inconformidad a lo que se dice.
Un gran abrazos. Y saludos a tu señora.

Aldo Macor dijo...

Queridìsimas Alfa y Laura Arena, les pido perdón de rodillas, hago el MEA CULPA, me lleno de ceniza la cabeza: se que me porté mal con Uds.
La verdad es por un tiempito no estuve muy bien. Y contestar a uds dos... ha sido para mi algo problemático al punto que,justamente, no les contesté. Pero, les aseguro, que mi pensamiento de amigo, colega y lo que quieran,siempre ha sido dirigido a Uds. Sin exageración...A mi edad matusalémica siempre puede haber algún problema de salud. Me indicaron misteriosos beverages, aparentemente estoy mejor....Y les doy las gracias por ser tan gentiles en contestar, Escribeme, acompañeme en esos quehaceres pseudo literarios, SURSUM CORDA!
QUE LES VAYA BIEN, GENTILES CULTAS Y BELLAS DAMAS y AMIGAS. BESOS Y ABRAZOS, ALDO

Laura Arena dijo...

Gracias Aldo por todos tus halagos ! Son muy bien recibidos y aceptados ! Un abrazo !!!!!!