1 mar. 2013

L. Personajes. 17/54 ISA IBN MARIAM - JESUS CRISTO


                        

ISA IBN MARYAM
                                   
             - Jesús, hijo de Maria -visto por el Coran.-

Isa es el nombre árabe-islámico de Jesús de Nazareth. Es hijo de Maria, mujer virtuosa.  El nombre de Jesús, Isà ibn Maryam, es citado muchas veces en el Coran y una de las suras (capítulos) esta dedicada completamente a su madre. En el Coran no se habla de José, el marido de Maria pero si de Zacarías, padre de Juan (el Bautista), quien se encarga de ella. Los musulmanes creen en la concepción sobrenatural de Jesús, o sea sin que su madre hubiera tenido  relaciones sexuales.  Fue un ángel quien le anunció a Maria  ese prodigioso evento:
«María, Allah   te albricia con un Verbo emanado de Él, cuyo nombre  es el Ungido, Jesús, hijo de María; será ilustre en esta vida y en la última y estará entre los próximos a Dios, hablará a los hombres en la cuna, con madurez, y estará entre los justos».
 Ella  lo duda.  «Señor Ángel, ¿cómo tendré un hijo si no me ha tocado ningún hombre? ».
 Pero el Ángel  dijo: « Allah, el Misericordioso, el Todopoderoso, crea lo que quiere. Cuando decreta algo, sólo dice: “¡Sé!”, y es. » (Corán, 40-42) 
Al recibir la noticia, la muy joven Maria se fue a vivir durante nueve meses en una oasis, solita, sin nadie. Allá el niño nació,  y Maria lo llevó a su familia para que lo conociera. La reacción de ésta fue escandalizarse  porque  María no estaba casada. Pero Maria mostró al bebé el cual  habló y dijo a los asombrados presentes: “Yo soy siervo de Dios. Él me ha dado el libro y me ha hecho profeta” (Corán, 19, 30-32).
Pero aun que el musulmán cree  que Jesús, hijo de Maria y gran profeta, haya nacido por concepción sobrenatural, niega enfáticamente que  él mismo haya sido o sea  Dios. Seria una blasfemia contra el monoteísmo. Y por lo tanto rechaza esa misma Trinidad que tantos dolores de cabezas y disquisiciones  y bizantinismos   dio en los primeros concilios de la Iglesia Cristiana.
Los musulmanes, además consideran el mensaje de Isa-Jesús como continuación de otros mensajes divinos,  de parte de Allah y a través de otros buenos musulmanes como Noé, Abraham,  José, Moisés y David. Jesús de Nazareth es también musulmán y lo consideran como último gran precursor  de Mahoma (Muhahmad). “¡Hijos de Israel! “dice Jesús” Yo soy el enviado que Allah  os ha mandado para confirmar la Torá que me precedió  y albriciar un enviado que vendrá después de mí. Su nombre será ...Ahmad! (Corán, 61, 6). Este anuncio aparece, según los musulmanes,  también en el Evangelio de San Juan donde Jesús anuncia la  futura llegada de un paráclito o abogado. Así que los musulmanes respetan al Evangelio como  algo  recibido por Jesús de parte de Allah, pero  admiten que el original ha sido corrompido.   El Corán coincide, en general con los evangelios y los apóstoles y  habla de intriga para darle muerte al Profeta. Pero, y ahí está la diferencia: Jesús no fue crucificado. No hubo  crucifixión ni tampoco, obviamente, ninguna resurrección.   Isa-Jesús subió a los cielos en cuerpo y alma. Y en la cruz, en su lugar, los confundidos romanos crucificaron otra persona. Nunca se supo quien pudiera ser este sacrificado para darle por lo menos las gracias. 
Por lo tanto el Islam cree en Isa Jesús como gran Profeta, aun que sin prerrogativas divinas y que por lo tanto no era Mesías. 
Otras versiones: Los Manteístas de los primeros tiempos creían que el verdadero Mesías fuera Juan el Bautista y  Jesús un cuenta cuentos. 
Para la mayoría de los cristianos Jesús se presentará al final de los tiempos, en todo su esplendor en su segunda venida al mundo.  El acontecimiento es lo que los expertos llaman Parusía. 
También quieren opinar los mas recientes  Testigos de Jehová que atestiguan cosas maravillosas, como que,   recientemente, en el año 1.914,  Jesús subió al Reino de los Cielos para gobernar a la Tierra. La tierra solamente, no el Universo. Pero aseguran que nuestro planeta durará para siempre y se transformará en Paraíso. Prudentemente, para evitar contaminaciones, prohíben tajantemente las transfusiones de sangre.

Todas cosas, estas, que los cristianos, o por lo menos la grandísima mayoria de ellos, nunca han sabido. Queda en el aire la angustiosa pregunta: ¿como se  ha podido vivir,  por mas de 20 siglos, sin conocer esos detalles?


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