18 feb. 2013

L.- Personajes.- 12/54 JEREMIAS


                                 JEREMIAS
                                      (   siglo VII a.c. )
Muy poco después del profeta Isaías, se presentó en escena el profeta  Jeremías. Casi contemporáneamente a su aparición, pero no por su merito,  el gran poder Asirio se derrumbó rápidamente.  Fue  sustituido por el poder y fuerza de los Babilonios. Nabucodonosór fue su rey: Gran Héroe, para los Babilonios y  Gran Opresor para los ya oprimidos Israelitas.
Conquistó fácilmente Jerusalén ( 597 a.d.C.), destruyó el Templo de Salomón, destrozó el ejercito egipcio  y se llevó, rey incluido, toda la elite del Reino de Judá a su tierra de Babilonia, para mostrarles a los hebreos los famosísimos jardines prensiles y la ultra famosa  torre de Babel. Se llevó a los directivos, prácticamente y dejó a los pobres campesinos que nadie nunca quiere sino para secuestrarles  trigo y comida en nombre de la Patria o de Dios.  Pero por lo menos Nabucodonosór no instaló otras gentes en la tierras de  Judá como había hecho el mas cruel Asirio y  llevó  consigo  esos vencidos, es cierto, pero al son de la música de Verdi,el “Va pensiero…”del Coro del Nabucco(donosór).   Llevo consigo a la elite, en fin y en Babilonia esos judíos florecieron. A los de la tribu de Benjamín, los Benjaminitas,  no se sabe porque, los Babilonios los dejaron tranquilos; quizás porque eran ya muy pocos y sus tres pequeñas ciudades no revestían  interés para Nabucodonosór.  De todas maneras la nación se desperdició, muchos se fueron  al norte, en países vecinos y fue una diáspora al mismo tiempo que un exilio.   Al pobre Jeremías casi  lo matan sus compatriotas  porque el sostenía, lamentándose en sus lamentosas “jeremiadas”, que Nabucodonosór no  era otra cosa sino la mano de Yahvé que había llegado a castigar al reino de Judás por su perversidad y que por lo tanto era  inútil resistirle. Así fue como  la opinión  de considerar el enemigo, aun el más feroz, como castigo de Dios, algo inevitable al cual era inútil resistir, porque es voluntad divina, comenzó  gracias a Jeremías a formarse en la mentalidad de los judíos en sus venideros resignados siglos de sufrimientos.
Jeremías tuvo que escaparse para evitar la muerte. Pero, no se sabe porque,  la consiguió por lapidación en Egipto, poco después.  Indudablemente era un hombre de poca suerte.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece que Jeremias era el equivalente del "pinchaglobos" de la actualidad, un poco excesiva parece la lapidación para sus seguidores aunque a veces dan ganas...
Angel

Carmen Palmieri dijo...

Ah, es interesante de dónde surgió esa actitud fatalista y pesimista... que a veces pesa ¡y mucho! Sigo, sigo, que están buenísimos los posts!
Besos para ti.

Aldo Macor dijo...

...Està boen, Carmen...seguirè...CLOPEN CLOPAN, como la antigua cancion, jajaja

La recuerdas? Del gran Ive Montand