5 nov. 2011

Mi Amigo Haldo


 ""...¡ Mejor vivir un año como leon que 100 años como oveja!...""                              
“…¡ES  MEJOR  VIVIR  UN                                                                                                         ( El Innominable)

                                                                          *************
No voy a decir ahora de quien oí yo esa frase semi lapidaria, la del león y de la oveja. Sencillamente porque la idiotez humana es tal que casi siempre acepta el valor de una afirmación según la persona que la enuncie y no por el valor intrínseco de la expresión. Probablemente porque no se entiende la frase  y se acepta lo que sea con tal que emane de la persona que  nos ha  condicionado el cerebro. Pero es una frase  que me impactó cuando la oí de joven  y así  sigo concordando con sus implicaciones ahora, a mi edad ya próxima al ocaso; o al conseguimiento de la tranquilidad de lo inconsciente, según los puntos de vista.

¿Quien fue Haldo?   Cuando, por los vaivenes  de la vida, mi vida matrimonial aparentemente llegó a su término por exuberancias mías que marcaron a mi esposa, persona por la cual sentía y siento todavía sentimientos profundos,  yo  tuve que dejar “la casa” para irme a vivir en otra parte. Y la decisión, tristemente pero civilmente concordada entre mi esposa, mi hija y yo, fue que iría, por lo menos por un tiempo, en una casa de ancianos, de personas de la tercera edad: naturalmente adecuada a mis exigencias de vida.
 Mi hija, preocupada por la suerte de ambos padres, consiguió lo que le pareció la mejor solución: una casa de retiro para ancianos pero moderna, de pocos y escogidos cliente, limpia,  de cierta categoría, con servicios tipo hotel casi  cinco estrellas,  que por lo tanto no oliera a viejos decrépitos  desdentados sino frecuentada por personas completamente validas; teniendo a la mente ciertos paradigmas  de organizaciones que en otras ocasiones habíamos conocido en Europa y en USA.
Así que  fui a visitar un  Residencial nuevo, que funcionaba desde pocos meses y que parecía responder a las expectativas


Mi amigo Haldo segun un carrboncillo que
 le hice  en el año 2006. Debido a que yo sufro
de maculopatia posiblemente la imgen no sea
muy clara.
         
 En el salón principal vi a una persona.
 Una sola persona. La persona que vi, era Haldo.
Señor de cierta edad, distinguido, elegante, absorto en algo de lecturas en una cómoda butaca. Completamente válido, por supuesto. Mirada absolutamente inteligente con quizás, o así me pareció, una sombra de melancolía.
Me gustó la persona y las pocas  del personal que logré  ver: agradables, respetuosas y  profesionales.
El sitio era costoso. No caro, sino costoso.
Y me transformé en uno de los residentes.
Fué una experiencia interesante que duró dos años, cuando al fin  preferí dejar el Residencial que por varios motivos  ya no respondía a mis expectativas y decidí  ir a vivir solo, en un apartamento , con la obvia asistencia para los servicios domesticos. Cuando ahora yo paso por esa zona de la ciudad, ocasionalmente  voy  a saludar  a los antiguos compañeros del residencial porque, por un motivo u otro, siento hacia ellos cierto cariño. Aun con las diferencias por las épocas,  edades y situaciones, es como el cariño que, más o menos, generalmente se siente por personas que el caso quiso acercarnos en la vida,  como antiguos compañeritos de escuela, colegas de Universidad, compañeros y compañeras de extravagancias juveniles,  conmilitones o prisioneros en algún campo, en fin, personas que, voluntariamente o no,  han compartido algún tiempo  de vida con nosotros.
Y allí, en el Residencial, en mi última visita, entre los demás residentes, vi a Haldo.
Lo vi muy desmejorado. Lo vi caminando arrastrándose con la ayuda de esas andaderas de cuatro patas, típicas de la persona anciana y con  dificultades motoras. Yo sabía que desde tiempo Haldo  tenía problemas en una rodilla según lo que él mismo me contaba. Pero también sabía por sus mismas palabras que esperaba ansiosamente el acercarse de la fecha fatídica que las lentas burocracias de su sistema de asistencia médica le habían asignado para la intervención quirúrgica que, según me decía,  le habría devuelto sus capacidades motoras y seguridad en sí mismo.  Pero en lugar de verlo restablecido o en vía de recuperación post operatoria, como ya lo imaginaba, lo vi con esa andadera de  caminar, lento e inseguro. Y en su cara la decepción. Vi a un vencido.
-¿Que pasó, Haldo? Y ¿no te operaste, por fin?-
Vi resignación en su cara.
- Los hijos no quisieron. Dijeron que a mi edad era demasiado arriesgada la  anestesia.-
Sentí un golpe en mi pecho. Como si hubiera presenciado un acto de violencia.  Quizás mi temperamento a veces fácil a emocionarse me encendió de rabia. Quizás me imagine a mí mismo. Quizás me sentí Don Quijote. No lo sé. Quizás solo sentí  con irritación la agresividad prepotente del joven que quiere imponer su voluntad a la persona  anciana con voluntad ya  endeble. No sé.
- Y ¿porque carajo tus hijos deben decidir por  ti? –
 Haldo no me contestó. Solamente una mueca de resignación y siguió arrastrándose junto  a los demás residentes para el almuerzo previsto a esa hora,

    “...Come le pecorell´ escon dal chiuso
     e ció che una fa le altre fanno...”
me  acordé del  verso  de Dante y antes mis ojos la litografía de Doré.
-Lo han  dominado. Lo han anonadado- eso pensé.
Y sentí rabia. Claro. El hijo no busca en realidad lo que es más conveniente para su viejo padre. Busca solamente la manera de tranquilizarse a  sí mismo.  Evitar responsabilidades. Poncio Pilato.
-¿Porque cargar con  el eventual sentido de culpa si el viejo no se despierta de la anestesia?  Mejor que siga arrastrándose, mejor que muera poco a poco y no me sentiré agobiado por el remordimiento.-
Busca lo que es más conveniente para él,  como  hijo y no lo que es mas conveniente para el viejo padre.  
¿No es mejor para el viejo padre correr el riesgo? Es cierto. Podría  no despertarse de la anestesia. Y ¿porque seguir viviendo anestesiado, arrastrándose en cuatro patas, como un cadáver ambulante?  

“… ¿ LEON  U  OVEJA ?...”

                                                                        ***

Regresé  a mi apartamento. Fui a buscar ese documento donde yo autorizaba, rogaba y ordenaba a mis hijos que ayudaran a Átropos si el corte no le saliera perfecto. Lo escribí hace muchos años y todavía es válido. Siempre mas válido con el pasar del hilo.
                                                                   *********

Post Scriptum:
Antes de publicar esta nota sobre un  “ex- colega”  del Residencial, quise  dar a leer el texto a   un directivo/a  del mismo Residencial para una opinión, antes de la publicación. Fue  decididamente negativa: me dijo la persona  por mi “retratada”  no corresponde a la real persona del residente.  Es posible. Es posible que haya transferido al retrato literario lo que había transferido en el retrato plástico que le había hecho anteriormente: mi personalidad. Lo cual sucede en toda interpretación artística: el artista es creador, no es imitador;  pero como a menudo sucede, el modelo más modestamente  prefiere al artista asexuado, pero que lo haga “más bello”, sin arrugas y sin problemas.
Por lo tanto  las supuestas "errata corrigo":   Aparentemente el ex colega del residencial nunca  fue dominado por la voluntad  de los hijos, fue él mismo que  tuvo miedo de correr riesgos,  y fue archí- feliz  que los familiares  decidieran por él.

                                                            ********************

7 comentarios:

Anónimo dijo...

He leído en alguna parte que "la vida es complicada y degradante".
¡Menos mal que la frase era de una comedia francesa!
Angel

Eleanor Smith # dijo...

Tienes mucha razón. Admiro tu voluntad para no dejarte doblegar. Pobre Haldo ~

Un beso o 2 #

Alfa Segovia de Stanley dijo...

¡ Tú eres un artista! ¡Te lo acabo de poner en mi blog! ¡Y tu "realidad" artística es la que se impone en "Mi amigo Haldo". También sé de qué pie rengueas, porque leo tu blog asiduamente. POr eso, porque te leo, sé que "civilizadamente" tu esposa se fue a vivir sola,-por alguna(s) trastada(s) que indudablemente llevaste a cabo-también según tú, lejos de mi ánimo criticarte- y también "civilizadamente" la familia buscó una solución- felizmente transitoria- para tu vivir. Groucho Marx decía algo así: " ¡Tratad bien a vuestros hijos, serán los que decidan a cual geríatrico iréis a parar!" También es harto probable que la persona del geríatrico a la cual le diste a leer tu nota, no quiera aceptar tu versión. ¡También es humano! Lo que no es humano es cercenar las expectativas, ilusiones o esperanzas de alguien. ¡Ángel te puso "la vida es complicada y degradante" yo te agrego la frase de un famoso tango de Discépolo:
" La lucha es cruel y es mucha".
Vamos, Aldo, a seguir "en la lucha" - mientras podamos-. Si estamos todavía "del lado de acá" es porque aún tenemos algo que hacer. "Tu lucha" es tu arte: pintura, escultura, escritura.... ¡No te decaigas! ¡Por favor!

Aldo Macor dijo...

ALFA, DEBE HABER UNA MANERA PARA PODER RECOMENDAR TU BLOG: le preguntarè a mi hija que es mi angel de la guarda.MIENTRAS... lo escribo acá:"" Lectores!!! Vayan a ver el Blog COSAS DE VIEJUCIN de mi amiga Alfa Segovia de Stanley""

http://cosasdeviejucin.blogspot.com/

Leila Macor dijo...

Fatto!

Alfa Segovia de Stanley dijo...

¡Muchas gracias Aldo y Leila- por el "aventón" para que lean "cosas de viejucin"!
La verdad, Aldo, es que yo lo llevo como puedo porque no soy-evidentemente- "nativa digital" como alguna vez me dijeron que se nombran a los que han nacido con los dedos sobre un ordenador y que antes que la teta buscan la máquina-. De vez en cuando mi sobrinito cineasta me da una mano.Él fue el que me puso el "contador de visitas". ¡Yo ni modo!
Ciao caro

Carmen Palmieri dijo...

Aldo, como hija agradezco esta visión tuya -una verdad, seguro- que me movió el piso. Como siempre, tus letras llegan a destino. Gracias otra vez.