13 mar 2013

L.- Personajexs.- 23/54 JOEFO-NERON- POPEA- EL CENSO-MARONITAS




            FLAVIO JOSEFO y curiosidades
                                    (SIGLO I)

Es un historiador hebreo fariseo. Naturalmente hablaba griego y latín. No era cristiano. Había nacido en el año 40, o sea  a los  10 años de haber muerto Jesús.  En el 90 escribió Antigüedades Judías y en ellas hace alguna mención a Jesús de Nazareth. Es la primera mención  histórica que se haga de Jesús de Nazareth. Pero sobre esas menciones  de Josefo se ha hablado, se ha  escrito, discutido muchísimo: que si la referencia es auténtica, que si falsa, que si es parte auténtica y parte falsa, que si hay interpolaciones fuera de la época, que si no las hay. Mencionar todas esas opiniones es un trabajo  inútil. Aclarar los puntos, dudosos, es casi imposible. Bastará recordar en general que la experiencia nos enseña  que en el  curso de la historia, pasada y presente, una infinidad de hechos, datos, documentos  han  sido interpretados, glosados, comentados, modificados ,  adulterados, a veces de buena fe, casi siempre de mala fe, con los fines de subrayar determinados hechos  o verdades; para glorificar o para denigrar. Los sabios doctores de la ley judía y los píos monjes o comentadores cristianos no han sido  ajenos a esas costumbres. 
 Uno se pregunta: cómo es que no existe ningún registro de la vida de Jesús en los documentos romanos de la época, ya que  debería haber causado gran conmoción?  Y como es posible que Flavio Josefo, el único historiador “presente” , escritor meticuloso, que habla  por páginas sobre la ejecución de un personaje secundario,  que escribe exhaustivamente sobre Juan Bautista, como es  entendible que un historiador así dedique solamente dos parrafitos a Jesús de Nazareth: las dos menciones que acabamos de “ mencionar” ? ¿Y que los dos párrafos  sean  considerados con reservas? Y que tampoco  refiera algo sobre  los líderes del grupo de cristianos, ni Pedro y Pablo, ni  María? Hace solamente una referencia a  Santiago, “hermano “de Jesús. 
  Sabemos que los escritos de Josefo llegaron hasta nosotros solamente a través de fuentes cristianas.
Es obvio que han sido manipulados

  Flavio Josefo  con Neron y Popea .
El historiador Flavio Josefo no ha sido solamente historiador y tranquilo estudioso escribiendo en su mesa de trabajo.
En el 64 siendo  poco más que veinteañero  se irá  a Roma pidiendo audiencia nada menos que al Emperador Nerón.  Quería interceder para la libertad de algunos sacerdotes judíos acusados de rebelión contra Roma. Pero, por  motivos desconocidos el impredecible Emperador  Nerón quiso que el atrevido palestino fuera procesado y encarcelado.   Flavio Josefo, el circunciso, venia de Palestina pero era un joven apuesto, de marcada nariz semita, de agradables modales y provocó  la curiosidad  de Poppea, la poco virtuosa esposa de Nerón en este momento. Evidentemente cayó en sus  gracias y el joven fue liberado, no se sabe si con o sin  el consentimiento del Divino Nerón. Tampoco se supo nunca si compartió, aun que fuera efímeramente, el voluptuoso yacuzzi de Poppea a base de leche de asna.
Pero, quien era Poppea? la Emperatriz que salvó al futuro historiador Josefo?
Tácito nos dice que Poppea tenía “todo”, menos honestidad. Era de una buena familia: su mamá Poppea Sabina se había suicidado  por las intrigas de Mesalina, la putísima y ninfómana esposa de  Claudio. Nuestra Poppea estaba casada   en segundas nupcias concierto Otón, un General favorito de Nerón el cual se la ofreció al Divino  como amantes para sus lujurias femeninas. Porque también el Divino Emperador Nerón, el fuerte, andaba “a la vela y al vapor”, en busca de variantes sexuales; y con el tiempo estaría bajo la influencia siempre mayor de su nueva amante. Influencia que fue evidente cuando, por motivos de “jerarquía”, ella convenció al Emperador  que ejecutara su madre Agripina.  Y no satisfecha todavía la dulce Poppea convenció al Divino Nerón que matara también a su esposa, la Emperatriz Claudia Octavia. Y el Divino, divinamente, le obedeció y Poppea se  transformó oficialmente en Emperatriz. Pronto se hizo famosa en Roma por su belleza y coquetería, implantando en la sociedad romana nuevos métodos para mantener radiante su piel que alimentaba, además que con la leche de asna, con masajes de esperma de jóvenes mancebos  escogidos ad hoc. Pero un buen día, pero malo para ella, el Divino Nerón, borracho, le dio una patada en el vientre  estando embarazada, la dulce Augusta Consorte  abortó y casi inmediatamente se murió.
 El arrepentido Nerón, que a su manera la amaba,  buscó consuelo a su ánimo afligido entre las nalgas de otro favorito, el homosexual Esporo. Este joven era de extraordinaria belleza, muy parecido a Popea y  Nerón se prendió de él. Los dos se enamoraron al punto que  convinieron en la castración de  Esporo, para que fuera mujer, casi totalmente. Y el Divino  lo llamaba “mi Popeyita” a recuerdo y honor a su esposa. El pueblo de Roma,  siempre irónico, comentaba que habría sido mejor para Roma, que la madre de Nerón hubiese sido así, como el favorito, de manera que Nerón no habría podido nacer nunca! De todas maneras con la erupción del Vesubio de poquísimos años después, en el 79,  nos llegó, salvada bajo la lava, después de 2000 años, una de magnificas casas de placer  de la Divina Poppea con casi todas sus correspondientes instrucciones y detalles; y en nuestros días  fue decretada Patrimonio de la Humanidad, aun que la leche de asna se haya secado.
 Flavio Josefo y Vespasiano.
 Bueno, regresando al joven Flavio Josefo, aun sabiendo que Poppea era  una mujer muy peligrosa, quiso aceptar el riesgo y no le fue tan mal en la Ciudad Eterna, ni en el yacussi de la Emperatriz. Después de las vacaciones romanas regresó a su tierra, participó en la Gran Revuelta contra Roma, fue capturado y conducido frente al General Vespasiano al cual predijo que sería Emperador. Al poco tiempo  Vespasiano fue aclamado Emperador,  quiso premiar al adivino, le dio dinero, una pensión,  la ciudadanía Romana y le regaló una casa suya en Roma.  

Otra espinilla: El Censo. 
Se habla de que Maria y José tuvieron que ir a Belén, porque tenían que censarse;  en el Censo Romano, por supuesto. En los territorios del  Imperio  el hecho de registrar eventos era algo sumamente común y difundido, para cualquier cosa que formara la praxis romana. Los registradores romanos  eran meticulosos pero, cosa extraña, no hay alguna referencia de ningún  censo en aquel tiempo en Palestina.  Mateo, el evangelistas Mateo, el segundo en orden de tiempo, sabía muy bien que las profecías judías decían que el Mesías TENIA que nacer en Belén. Y  en todo el evangelio se nota que Mateo está  dirigiéndose  a los judíos para convencerlos que Jesús era el Mesías profetizado.  Surge por lo tanto la duda de que el buen Mateo, de buena fe, para no privar a los judíos del beneficio  de hacerse cristianos y salvar su alma, haya  ligeramente forzado el evento del nacimiento trasladándolo a Belén, con pastores, ovejitas blancas,  Reyes, estrellas,  estrellitas y  villancitos de Navidad para que las profecías se cumplieran.
Otra Espinilla: El Proceso a Jesus
Y otro caso similar es el del Proceso a Jesús. No hay ningún documento del Impero, contemporáneo, que  haga referencia a un proceso así antes el  Tribunal; proceso de una cierta importancia, que llevó a una pena capital, y que con  el requeteconocido   “lavarse las manos”  pasó a la historia. Uno se pregunta: pasó a la historia o pasó a la leyenda?
 Otra Espinilla, cómica: Los Mormones
 Y a propósito de leyendas  ¿no es otro tanto rocambolesco que en pleno siglo XIX, años 1.800, época de la Revolución Industrial y de las teorías de Freud   y de Darwin,  aparezca en Estados Unidos de América un  joven, un tal José Smith, con el cuento de que había recibido una “nueva Luz” que  revelaba las andanzas de Jesús Cristo en América del norte porque, después de la Resurrección, Jesús habría agarrado  un barco de la Costa C para hacer una visita a los Pieles Rojas? Y lo interesante e indicativo es ver cómo las fantasías se transforman en realidades.Porque esta historia, originalmente patrimonio de unos poquísimos elegidos, se ha ido difundiendo al punto que hoy en día hay casi  13 millones de seguidores, los Mormones, entre los cuales un candidato a la Presidencia de Estados Unidos.

11 mar 2013

EL FIN DE UNA CIVILIZACIÓN

EL FIN DE UNA CIVILIZACIÓN


Se han producido y se están produciendo eventos que superan lo contingente:   La muerte del “Caudillo” Hugo Chávez, Presidente de Venezuela;   las   varias consideraciones en ocasión del Conclave que recientísimamente ha comenzado en Roma para la sucesión al Papa  alemán;  y  la aparición en las escenas mundiales desde ya un tiempito, pero solamente anteayer,  de personajes ni mínimamente inimaginables hace pocos decenios.

Era evidente para cualquiera que no tuviera los ojos nublados por las pasiones políticas, que el Presidente Chávez gozaba de una gran mayoría de aprobación en su tierra. Y prácticamente desde el inicio.  Haya o no haya habido los casi inevitables truquitos denominador muy común en la farándula de las elecciones, la  gran mayoría de  lo que se llama el Pueblo estaba con él. Lo que no era fácilmente imaginable era que  la admiración de sus partidarios llegara a los límites de la adoración. He visto y sabido de muchísimas, innumerables escenas de dolor verdadero, profundo, convencido, y no producido solamente por brotes  pasajeros de fanatismo histérico. Así que me vino a la mente lo que ya comenté cuando  por primera vez vi, hace muchos años, la cara de ese joven militar que en una aparición fugaz en la televisión de Venezuela, instó a sus partidarios “revolucionarios”, a desistir, “por ahora”. A pesar de cierta intranquilidad que por mi origen, cultura, tradiciones y  prejuicios, salía instintiva del más profundo de mí ser, no pude no pensar  muy natural y históricamente correcto que él que se presentaba como cabeza   visible de un movimiento  de cambio en Venezuela y por ende en toda América Latina, fuera justamente el tipo de persona que yo veía claramente representadas en las facciones del joven militar:  Cabellos rizados   de origen africana, ojos de indudables facciones asiático-indígena  y un color de piel aclarado con algo de sangre europea caucásica.  Y que no es el típico criollo, (hijo de europeo nacido en tierras de indias) sino el crisol  de las tres razas con las cuales está formada toda América Latina. Y pensé y pienso que era tiempo que los millones de latinos dejaran de ser mandados y dirigidos por europeos o sus descendientes.  Inclusive era un contrasentido e  inconcebible que en Venezuela los mismos pobres y miserables habitantes de los ranchitos  se dividieran entre ellos también en partidarios de los tres partidos tradicionales, adecos, copeyanos y amarillos,    siguiendo servilmente los juegos de una clase  social que no era la de ellos.  Ni más ni menos como la plebe de otra época que seguía un Príncipe u otro sin entender nada de nada, sino tristemente preocupada solamente por llenar su panzas siempre famélica.

Pero, por fin el verdadero americano comienza a despertarse a la escena mundial,  sea o no de agrado del europeo. Eso pensé.



El otro evento importante es la elección del Papa.

 No es solamente un problema interno de un grupo de religiosos.  La religión Cristiana, aun que dividida en sus “sectas”, forma parte de nuestra civilización occidental. Tiene más dos mil años de vida. Los mismos dos mil años en que los pueblos del Mediterráneo, mezclados con los nórdicos de Europa, han dominado al mundo. Y de paso impuesta la religión.  Es nuestra Civilización Occidental.

Pero al ver a los cardenales en el conclave, me pregunto: hasta cuando pueblos de Asia, de África, de Australia, de América, seguirán usando la sotana? La sotana, lo que llamamos la sotana, que no es otra cosa que la antigua Toga Romana? Y toda la parafernalia, el Trirreño incluido, que son  tradiciones  orientales, de Bizancio, de Constantinopla,  o sea de la Roma Oriental.  Vino el 1.500. Perdimos Agia Sofia, pero conquistamos América.  Pero ahora ya no más.

Pero esos de la sotana y el trirreño son solamente los menos importante signos exteriores. Quizás serà la misma Curia Romana que se impondrá cambios  importantes para tratar de sobrevivir de alguna manera. Quizás será la  fuerza nueva de expansión de los emergentes la que imponga los cambios. 

Y así como al ver la cara del joven  Comandante Golpista en aquella oportunidad, sentí angustia dentro de mí, pero  consideré la ineluctabilidad de los eventos, así mismo, ahora, al ver entre los “Papables” un cardenal  como el Filipino, hijo de madre china o el de Ganas, sean o no sean  ellos los escogidos, “por ahora”,  por el Espíritu Santo,  no puedo no sentir que nuestra civilización, la europea,  ya está en el ocaso.    Kofi Annan y Obama son preludio de eso.   



Ahora les tocará a los demás, llevar la antorcha de Olympia.

Nosotros nos retiraremos cada uno en su Montevideo. Al resguardo. Ya no sabemos defendernos. Quizás no tengamos ya nada más que decir. Esperamos pasar desapercibidos.

9 mar 2013

L- Personajes.- 21/54 PABLO Y TECLA


PABLO  Y  TECLA

       Desde  el Inicio de los tiempos el macho ha tenido papel protagónico. Pero desde hace unos  miles de años, este papel va cambiando: lentamente sin zozobras, con astucia típicamente  femenina. Pero sí,  el papel se ha ido cambiando. Comenzó  la insinuante Eva con el jueguito de la manzana. Y siguieron frutales de manzanas a lo largo de los tiempos: la de Venus que se insinuó al ingenuo y bobalicón Paris; la dulce, trágica y triste historia  de amor que cuenta  Francesca mientras el machito Paolo  es solamente capaz de llorar y sin duda no es protagonista; y cuantas  otras historias  hay de varones domados por sus dulces hembritas hasta nuestros días, pasando por los caballeros de la edad media cuando las hadas  seductoras disponían de ellos como peones en un tablero de ajedrez.
       La historia de Pablo y Tecla debería en realidad llamarse la historia de Tecla y Pablo, ya que Pablo, por lo menos en éste caso, es una figura poco heroica y  secundaria, a pesar de todo el debido respeto al Apóstol de las Gentes.   Tecla era una mujer de armas tomar, de la talla de Juana de Arco. Y como la Doncella de Orleáns la  virginidad era su blasón. El estandarte de ambas  debería haber tenido como símbolo una vulva  de virgen, cerrada a las empresas del amor. La virginidad para ella era un fin, un medio, un himno al poderío femenino. Quizás producto de una decepción y como consuelo  para alcanzar amores sublimes nada menos que con la divinidad. Tecla desafía las costumbres  machistas de  varias épocas anteriores y posteriores y confunde las actitudes de personaje contemporáneos o sucesivos, como el mismo Paolo, que se asusta  del  bellísimo cuerpo de la joven Tecla y tembloroso nunca jugará un papel protagónico en la presencia de ella; el gran Apóstol  se dejará llevar por los acontecimientos, mas resignado que audaz.  Tecla será la negación de la proclama de Pericles repetido por Sófocles, según los cuales  las mujeres deben quedarse en la casa y no alborotar.  Casi dos siglos después  su fama de Santa alborotará también a Tertuliano el apologeta   africano, machista a ultranza.
 Me surge una duda: estas manifestaciones de casi feroz odio a las mujeres, esta misoginia  a ultranza como en los primeros siglos de la era cristiana, ¿no habrán sido producto, en algunos casos, de mentes de hombres que odiaban a las mujeres porque no podían amarlas?  ¿Como el cuentecito ese de la zorrita que no quería las uvas porque eran demasiado verdes?

      La chica Tecla, de unos 14 o 15 años,  era una joven de buena familia, muy linda, con cabellera estupenda, en edad de casarse con su novio, el joven Tamiris. Vivía con su mama en Iconio, pequeña ciudad de Licaonia, en la moderna Turquía.
      Pero un buen día pasó por allí cierto extranjero.
      No era un  príncipe azul ni  un joven atractivo sino una persona de mediana edad, baja estatura, cejas unidas en la frente,  nariz prominente a la judía, piernas  torcidas, calvo y barrigoncito. En fin, para una chica de 15 años debió de ser un viejo feo. Pero, la joven Tecla no lo vio, al principio, ya que solamente escuchaba su voz, asomada al balcón de su casa. Se quedó atónita escuchándolo embelesada durante tres días y tres noches, sin comer ni beber. La pobre mamá, Tróclea y el joven Tamiris, novio, hicieron de todo para que la chica recapacitase y le decían  que no era conveniente  para una joven  que  se dejara seducir  por las palabras de un hombre extraño y por  unas doctrinas consideradas peligrosas. Su mama la rogó y la rogó. Pero Tecla, con la testarudez  típica de los  jóvenes en el pre-enamoramiento, no oía sino al predicador misterioso.  El joven Tamiris enfurecido, fue a denunciarlo al procónsul  romano;  le cuenta lo sucedido: de sus estrambóticas teorías sobre la virginidad, de la oposición al matrimonio, base de la sociedad, a falta del cual no hay familia, ni moral ni Estado. El procónsul manda a llamar a Pablo; éste se defiende como puede pero el procurador romano, indeciso,  lo manda a la cárcel en espera de ser iluminado de sabiduría. ¿Qué pasa con Tecla? La chica no se rinde, vende unas joyas, corrompe al carcelero quien la dejó entrar en la horrenda cárcel. 
       Entra, lo ve, lo escucha.
       Pasaron toda la noche juntos y solos, y en ese tiempo Pablo le siguió predicando su doctrina, según refieren los apologistas cristianos. Pero cuando la mamá de Tecla se dio cuenta que su hijita  ya no estaba en la casa, que había pasado horas, sola, en la celda con el extranjero, aumenta su escándalo y el enojo. Denuncian a Paolo como corruptor de menores. Solus cum sola in loco solitario non cogitabuntur orare Pater Noster.
       El Magistrado romano vuelve a escuchar a Pablo quien, a pesar de su defensa, recibe una  condena de azotes y la orden de dejar de inmediato la ciudad;  y a Tecla la aconseja y exhorta a casarse pronto.  Ella ni le contesta  y rechaza de plano al novio. Entonces la indignadísima mama y el enfurecido novio    insisten tanto con el Magistrado  para que la condene a ella, a la joven, a muerte en la hoguera. Y el Procónsul, al fin, accede a dictar la condena.
     ¿Otro Poncio Pilato?
      Bueno, Tecla es llevada a la hoguera desnuda. Ella invoca a Cristo.  Las llamas las envuelven sin dañarla  y cubren pudorosamente su desnudez. Pronto de los cielos cae una tremendísima lluvia que no solamente apaga el fuego, sino que produce inundaciones a la ciudad y miles de habitantes perecen en las aguas, como justo castigo divino. No se sabe lo que habían hecho de malo, esos miles de habitantes, pero las fuentes no entran en el detalle.
      Y ¿Pablo?
      Se había refugiado  medio muerto de  miedo entre los muertos en una tumba en las afuera de la ciudad y allí lo alcanza Tecla. No se sabe si ella logró taparse con algo;  el hecho es que el pobre Pablo, al ver tan esplendorosa belleza, sigue con el miedo, y teme futuras complicaciones. Tecla, decidida,  proclama abiertamente su deseo de seguir su amado maestro, adonde sea que él decida dirigirse. Para tratar de pasar desapercibida, se corta la bellísima cabellera, se ensucia manos y cara  y se viste como un muchacho. Más de mil años después, la Doncella de Orleáns recurrirá al mismo disfraz para defender su doncellez. En fin, camina que te camina, Tecla y Palo llegan a Antioquia, en Siria. Allí un príncipe,  un helenizado de nombre Alejandro, ve la “persona”. Queda prendado al  instante aún  sin saber si se trata de muchacho o de muchacha, lo cual sugiere que se trataba efectivamente de un helenizado.  Se abalanza ávido  sobre la  “persona” que  lo tumba con fuerza extraordinaria. Otra vez la  muchacha es conducida frente a un tribunal porque el enfurecido  Alejandro la acusa de ser una prostituta y de haberle producido daños físicos. Alejandro es un sujeto poderoso e influyente y el tribunal  le cree o aparenta creerle  y condena a la pobre Tecla a las fieras del Circo. Pero una rica viuda, pariente del emperador romano y  que acaba de perder a su hija de la misma edad de Tecla, se apiada de la chica  y la invita a su casa para  defender su doncellez y en espera del día del suplicio. El día de la ejecución Tecla es llevada a las fieras. Pero, oh, maravillas, una leona se pone a su lado para defenderla de las otras bestias. Se acercan hambrientos un león y un oso.  La leona logra matar a los dos, pero sucumbe  por las heridas.  Entonces el verdugo empuja  a la joven dentro de un estanque con cocodrilos feroces. En seguida baja del cielo un fuego misterioso que  envuelve otra  vez su desnudez y le permite a Tecla de inmergirse en las     aguas del estanque para bautizarse ella misma. Entonces la Autoridad recurre a otro tipo de suplicio: mandan a la arena unos toros enfurecidos, porque tenían amarrado a sus testículos unos carbones encendidos. Pero los toros se mueren y Tecla queda libre de ataduras. La viuda rica se desmaya a la vista de tantos suplicios: el Gobernador  teme que  la  eventual muerte del la viuda, pariente del Emperador, pueda afectar su carrera;  cancela la sentencia y deja en libertad a la chica. Tecla entonces va a visitar a la viuda rica ya recuperada, la convierte a la verdadera fe así como a muchas otras matronas que se presentan en la casa de la viuda.
      Así que en Antioquia funda el primer centro de  Propaganda FIDE. Inmediatamente después va a buscar el valiente Pablo  que no había hecho absolutamente nada  para defenderla y, cola entre las piernas, había ido a esconderse quien sabe dónde.   Después de un largo viaje por tierra y por mar lo encuentra finalmente en Licia. Pablo se queda admirado por la tenacidad y  valentía de la joven.
       Pero Tecla, que tanto hizo para conseguirlo, le mira, le dice adiós y se regresa a su casa en Icono.
      ¿Porque?
     ¿Porque ese repentino cambio de actitudes para con su “amado maestro”?
      ¿Decepcionada en algo?
    Misterio de la mente femenina… máxime si acompañada de una ferviente tendencia a la virginidad. 
     En Icono encuentra a su madre y también la convierte a la fe. El pobre Tamiris no pudo convertirlo porque mientras tanto se había muerto.
     Tecla no se queda en su ciudad sino que llega hasta Seleucia y funda un santuario en una colina  cercana. 
      Allí, en Seleucia,  durante muchos años predica la palabra de Cristo, cura  enfermos, hace milagros, convierte y bautiza. Pero su éxito produce envidia. La envidian los sacerdotes del oráculo pagano de Sarpedón y máxime los médicos que ven menguar sus clientes pagantes.    Al fin, después de tantos años,  cuando la doncella seguía siendo doncella pero  ya con la tierna edad de noventa años, no se sabe bien quien, pero algún “caballero”, médico o sacerdote que fuera,  contrató unos delincuentes forzudos y sexualmente bien fornidos para que violentaran la virgen doncella nonagenaria; se suponía, de parte de los paganos, que  Artemis  (Diana), la diosa protectora de la virginidad femenina, cancelara su protección y asistencia a la virgen  ya desflorada.   Pero cuando los sicarios están prontos, verga en la mano, para el acto de deturpación, Tecla  logra arrodillarse, a pesar de los reumatismos,  y reza a su Dios:  en la pared de piedra se abre una grieta por donde pasa la  vetusta virgen dejando asombrados, temerosos e insatisfechos a sus fracasados violadores.
 Pero no terminan las hazañas de la intranquila Tecla. Desde la cueva, bajo tierra y mar, llega a Roma, donde sabía que estaba Pablo. Pablo estaba, si, pero muerto y enterrado. Como sublime acto de amor, Tecla ordena que la enterraran  cerca de la tumba del hombre que la había enamorado setenta y cinco años  antes, cuando ella lo escuchó hablar por primera vez. Y que la decepcionó, como casi todos los hombres decepcionan a las mujeres que los aman.



7 mar 2013

¡Se murió Chavez! Carta al Embajador de Venezuela en Uruguay

Señor Embajador
y demás funcionarios de la Embajada y Consulado de Venezuela en Uruguay:


Quiero manifestar a Uds. mi gran solidaridad en ocasión del acontecimiento  de la muerte del Presidente Chávez.
Cuando en el lejano 1955 yo llegué a Venezuela, a mis 26 años,  traía conmigo las esperanzas de todos los jóvenes. Pero traía también el tristísimo recuerdo de los tremendos años de guerra. Años en los cuales se cree en algo, y se cree con entusiasmo, y en la fogosidad juvenil se es capaz de dar la vida por ciertos ideales.
El adolescente de esa época, en toda Europa, tuvo la influencia inmensa de las realidades políticas que fueron Mussolini, Hitler, Stalin, Franco, Pio XII. Según los países europeos, eran personajes idolatrados u odiados. Y como casi siempre sucede, cada cual estaba convencido de encontrarse en lo correcto. 
Vino el final de la guerra.  Y con el final de la guerra se cayeron todos los antiguos ídolos. Es tremendo, señor embajador cuando en la adolescencia te dicen que las personas a las cuales creías como superiores intachables y casi geniales, eran nada más que delincuentes.   Como si alguien te espetara en la cara que tu madre es una asquerosísima prostituta. Se cae el mundo. Pero el joven es joven y al fin trata de sustituir ídolos destrozados por otros nuevos, que supone ciertos, verdaderos, justos, y en los cuales creer y adorar.  Y las mayorías de los jóvenes como yo, mismo ambiente y misma preparación de liceo,  nos enamoramos de  la estupenda nueva experiencia socialista en la Unión Soviética.
Quizás el hombre necesite creer en algo, enamorarse de algo.
 Hasta que, al poco tiempo, intervino otra decepción: los tanques soviéticos en Hungría,  la primavera de Praga. 
Y uno dice: ¡Basta!
 Y desde entonces no quise en absoluto ocuparme de política, ni en escala nacional ni internacional.    He tratado  de mirar los hechos políticos con la mirada fría del espectador, o quizás del estudioso,  pero nunca más con el calor del participante. 

 He apreciado mucho al Presidente Chávez. Vi por primera vez  a ese joven militar aquel día del fallido golpe, cuando ordenó a sus partidarios  que “POR AHORA”, se quedaran tranquilos. Debo confesar que en aquella ocasión sentí cierta intranquilidad. Pero al mismo tiempo, y es de verdad muy cierto, sentí que  algo había que cambiar  en Venezuela. Y quizás ese joven militar podría hacerlo.
Obviamente no se puede estar de acuerdo con nadie al 100 %,  pero si reconozco en él un personaje  de peso y el  más importante de América latina de estos últimos 15 años. Y yo, cómo ciudadano de Venezuela,  espero  en los próximos tiempos se mantengan y mejoren los aciertos, y que se corrijan los desaciertos.

Aldo Macor

L- Personajes.-20/54 BERENICE LA JUDIA y TITO


 29/54           B E R E N I C E  II ª  ( La Judia)
                           ( 52 d.c.)
La segunda Berenice, de la cual vamos a hablar ahorita, vive en época decididamente histórica, no hay asunciones en el paraíso y tampoco fantasmagóricas interpretaciones de los astrólogos.
Esta Berenice   también era  una princesa.  Parece que si las mujeres no son por lo menos princesas, no interesan. Y ella también era bellísima, naturalmente. Nació en el 28  después de Cristo. Casi contemporánea de Jesús de Nazaret, por lo tanto, aunque 28 años mas joven. Siguiendo la tradición hebraica, la casaron muy joven con  un tal Marcos.

Pero, antes de “consumir” el  matrimonio, el pobre Marco se murió. De qué, no se sabe. Quizás el aspirante esposo quedó anonadado por la fulgurante belleza de la joven doncella, no aguantó y las arterias le explotaron. Entonces a Berenice, virgen y viuda, la casaron con su tío, un cierto Herodes, rey de Cálcide.
Tuvieron un par de hijos y cuando la joven mamá y esposa cumplió los veinte años, quedó viuda otra vez. Así que la pobre Berenice, con una ligera fama de pavosa, se fue a vivir, en concubinato, con otro Herodes, Herodes Agripa II.  Y hasta acá, todo era casi normal a parte el concubinato que sin embargo, en aquella época, no era todavía tan grave en la sociedad hebraica.
 La cosa un poquito mas grave   era que este Herode Agripa II era también hermano de Berenice. Claro, también el padre Abraham se había casado con su hermana Sara, siglos antes, pero.... quod licet Jovi non licet bovi. A  ella no  le aceptaron el incesto. Chismes por aquí, chismes por allá.  Para que se terminaran las murmuraciones, nuestra pobre Berenice fue a pedir consejo a un cura, a un cierto Polemone sacerdote de Cilicia. Y este, oído los lamentos y vistas las gracias de la viudita, generosamente le ofreció matrimonio para que se terminaran las murmuraciones.
Tampoco esa unión fue muy  bien recibida, allá arriba , donde se tejen los destinos de los mortales. Así que un buen día Berenice dejó al marido – cura y regresó  al incesto con el hermanito.
Y con él se quedó hasta que... hasta que   llegó el año 65, el año  tristemente famoso en la historia de los Hebreos por la gran masacre en Jerusalem hecha por los odiados Romanos.

 Y aquí Berenice mostró la otra cara de su moneda, el otro aspecto de su carácter.
 No era solamente una viuda alegre y una pecadora incestuosa, sino también una mujer de carácter, de mucho coraje, de determinación, una mujer de armas tomar, dirían los franceses. Ariesgó su vida, y en serio, para defender a su pueblo, a los hebreos, frente al  odiado Procurador Romano de la Judea.
Los judíos se olvidaron entonces  de los pecados, de las lapidaciones y si hubiesen sido católicos, la habrían hecha Santa.

Pero... y que pasò despues de eso? Pasò que en Judea llega cierto Tito, hijo del Emperador Vespasiano. Ese  Tito, a la època "solamente"  general romano, se enamorò de Berenice. De su coraje, de su inteligencia, de su personalidad pero posiblemente y aún más de su belleza. Y debia de ser  muy bella, si a los 40 años cumplidos un general romano se enamorò perdidamente de ella.

Berenice correspondìó al amor. Correspondió al amor porque ella también se enamoró de él. Ese General romano tenía sus personales y viriles atractivos, aparte de sus valores  como representante del Poder máximo en el Mundo.  Ella se enamoró de verdad de él, y le siguió en Roma, acompañada de su hermano – esposo con el cual, desde tiempo,  había terminado la relación incestuosa. Y en Roma floreció otra  pecaminosa, pero con Tito.
 Y Tito quería casarse con ella.
El Senado de Roma, siempre complaciente en asuntos de faldas,  había dado su consentimiento.
 Pero no lo dio el pueblillo romano, azuzado astutamente por las nobles y envidiosas damas de Roma  que no velan con buenos ojos la competencia de una “ judía cualquiera “. Claro, porque al casarse oficialmente con Tito, delfín de Vespasiano, se transformaría eventualmente  en Primera Dama. Una hebrea Emperatriz de los Romanos.  !Habráse visto !
 Pero Tito, siempre enamorado, no la dejó.  Convivió con ella, aun sin casarse.
Pero el lindo sueño de amor termina. Cuando  Tito  iba a ser definitivamente coronado Emperador, la Bella Berenice  regresó a su tierra.
 Algunos historiadores dicen que para no entorpecer con su presencia la carrera  de Tito.
Otros porque la bella Berenice, aunque siempre bella e inteligente  mujer ya no tenia la fulgurante belleza de  antes.
Será que también los sueños se terminan.
La relación amorosa no continuó.  

Y  ¿ Tito ?  Ya que estamos en argumento, hablemos un poco bien de él, porque los hebreos le tratan peor que a un nazi, por eso de la destrucción del Templo de Salomón en Jerusalem. Si, es verdad, fue destruido durante su reinado. Según fuentes históricas, parece que Tito fuese contrario a destruir los símbolos sagrados de un pueblo dominado. Lo consideraba sencillamente contraproducente. En realidad la política de Roma en general era de plena tolerancia para con las religiones locales: la existencia en Roma del Pantheon, iglesia válida para todas las religiones extranjeras,  lo  demuestra. ¿A que se debió? Habrá sido Voluntad de Yaveh, que todo lo sabes?

Tito hizo cosas apreciadas por los romanos, como la construcción de aquel  famoso anfiteatro Flavio que con el tiempo se llamará el Coliseo. Y construyó los Vespasianos, en Roma. Parece cosa de reírse, que un emperador deba por lo menos parte de su gloria por la implantación de letrinas públicas. Pero Roma fue la primera ciudad de Europa donde se quiso poner fin a la vergüenza de oler a orín en sus rincones. Y fue Tito  que  heredó de su padre  el Emperador Vespasiano la idea, que construyó los “vespasianos”,  (así se llaman todavía en Roma) cubículos donde los pobres tanseúntes podían aliviar sus necesidades biológicas.  Pero aparte esta nota semi-cómica, en general Tito supo  administrar bien el erario público.  Cuando en el año 81 Tito muriò, los romanos lo lloraron y lo definieron amor ac deliciae generis humani.  Quizás un poco demasiado, como alabanza, pero significa que, en fin de cuenta, gobernó  bien.

 Y aquí termina la historia  de la segunda Berenice y del Emperador que se enamoró de ella, siendo ya cuarentona y que estuvo a punto de ser la primera Judía  Emperatriz en Roma.   






5 mar 2013

L.- Personajes.- 19/54 CLEOPATRA


C L E O P A T R A   
                                                      ( 55 d.c.)

Y ahora deberíamos hablar de  Cleopatra, Cleopatra Tolomei, la VII ª.
Varios personajes hablaron de ella: un cierto Plutarco, un fulano Dion Cassius, un tal  Guillermo Sacudelanza y varios más. Y ha aparecido como  heroína en una serie de películas generalmente de pésimo gusto   y sin respeto a la verdad histórica. ¿ Que es lo que se puede agregar a tantas historias ya contadas por “cuenta cuentos” de varios  calibres? Probaré a referir episodios que la mayoría de la gente no conoce únicamente porque la mayoría de la gente no ha leído ni Plutarco ni Dion Cassius, ni el Sacudelanza ese. 
También esa mujer era hija de rey. Pero no era bellísima, según los cánones, como las anteriores. Era sencillamente fascinante. Fue la femme fatale, la más fatal y la mas  hembra de la historia.


 El historiador Dion Cassius escribió de ella: fascinó  a los dos hombres más grandes de su tiempos  y por culpa del tercero se destruyó a sí misma. Naturalmente se refería a Julio Cesar, a Marcantonio y a Octaviano Augusto, el primer Emperador Romano. La femme fatale no era nada modesta en sus aspiraciones.

Por los retratos   que tenemos de ella, nos aparece como mujer con labios sensibles, carnosos, mandíbula fuerte reveladora de carácter,  frente amplia, nariz decidida y prominente (la nariz de Cleopatra pasó a la historia) y unos maravillosos ojos aterciopelados. Además de eso, tenia  seno bellísimo que ella  exhibía lo mas posible, según la moda del tiempo, para gozo hasta de los eunucos de la corte.  ¿Y la voz?
Plutarco nos dice que la voz de Cleopatra tenia la gracia de un instrumento con varias cuerdas y agregó que si Platón había enseñado a sus discípulos que en las mujeres existían cuatro tipos de seducción, entonces  Cleopatra debía de tenerlas por docenas, y no solamente cuatro. Y si lo dice Plutarco,  por algo será.
Qué puede hacer un pobre hombre cuando tropieza   con una femme fatale  de ese tipo?


Bueno. Cleopatra era Reina de Egipto, nacida en Egipto,  pero no era egipcia. No tenía ni una gota de sangre egipcia.  Era Macedonia, griega en fin, y descendiente de Tolomeo, uno de los generales, Diadocos, de Alejandro de Macedonia. Y los Tolomeo estaban gobernando  Egipto desde los tiempos de Alejandro, o  sea desde hacía mas de trescientos años. Era la hermana-esposa de Tolomeo XIII, según una antigua tradición incestuosa - faraónica que no debería escandalizar ni a los Hebreos, descendientes de Abraham y su hermana Sara. 
No divaguemos.
Todos los hechos históricos son complicados, varían según los puntos de vista: la verdad del vencedor y la verdad del vencido. Y en el caso de Cleopatra son o deberían ser conocidos y yo no tengo ganas de repetir cosas  requetesabidas. Quisiera solamente aclarar que nuestra heroína, la grande Cleopatra, que ese poeta italiano, el cascarrabias Dante,  coloca despiadadamente en el infierno,  en realidad lo que  ansiaba  era aumentar el poder de su patria adoptiva, Egipto, cosa que todos los patriotas y  políticos  dicen que hacen o que  quieren hacer. Y acrecentar el poder de su familia, cosa que todos lo políticos también hacen. Identificamos  casi siempre a la patria con nuestros intereses: el dinero, la tranquilidad, la fama, la gloria, la ambición, según los varios personajes.  Así que nada hay  que reprochar a Cleopatra. ¿De qué medios se valió, para sus  fines? Se valió de la enorme capacidad de seducción que tenía.  Cada cual combate con las  armas que tiene y Cleopatra estaba muy bien armada, como hemos dicho.
 César se enamoró de ella.
 Cayo Julio César, uno de los mas grades hombres del mundo, el conquistador de las Galias – que podía tener las mujeres que quisiera - se enamoró de Cleopatra,  hasta le hizo una estatua de oro. La puso en el Templo de Venus Genitriz, en Roma. Y la recibió en Roma, a ella, no solamente a la estatua, con  trato de verdadera reina y no de vencida.  Le ofreció su Villa Romana para sus encuentros amorosos. Y allí tuvo  un hijo con ella.  Cesarione. Cuando en los Idos de Marzo César cayó apuñalado en el Senado, ella se regresó  a Egipto. Pero no se  quedó tan tranquila cuando en la escena política apareció Marcantonio, o Antonio sencillamente como lo llama el inglés ese Sacudelanza. Y también Marcantonio   se enamoró de ella. Por lo menos Cesar la había tenido como amante, aunque con estatua de oro, pero Marcantonio se casó con ella.  Y con ella vivió una decena de años, olvidándose de la esposa Fulvia, que en Roma lo lloraba.  Y también se olvidó de la segunda esposa, Octavia, la hermana de Octaviano, el que seria Octaviano Augusto, el primer Emperador Romano. En fin, enamorado podrido.  Para no detallar mucho, el pobre Marcantonio se  suicidó por ella, se tiró encima de su espada y los japoneses aprendieron el harakiri. (Ni esto, inventaron los japoneses...).
 Llegó Octaviano. Octaviano, vencedor  de Marcantonio. Era el candidato  vencedor.
 Pero Octaviano, Octaviano Augusto, el Pío Augusto, el Buen Augusto  (como lo llamaba el poeta cascarrabias de siempre),  el Primer Emperador Romano, era refractario. No sabría decir si a Cleopatra solamente o a todas las mujeres.
El hecho está en que él también quería llevársela a Roma, como Cesar. Pero no para hacerle una estatua, sino encadenada a su Carro de Triunfo y que así la viera la plebe de Roma.
 Entonces Cleopatra, sabiéndose derrotada, se vistió de sus mejores paramentos  reales y ofreció su pecho – y ¡que pecho! -a la mordida del áspid, que era el símbolo del poder soberano.  Octaviano, el futuro Emperador, la vio así, en su cama de oro,  mientras aquella alma  superior, orgullosa, desdeñosa, intrigante y seductora abandonaba para siempre el cuerpo de la Femme Fatale, la más femme fatal de la historia.


Nota cómica:
 Han entendido quien es el Guillelmito Sacudelanza? English!  English!  Translate it to English.





3 mar 2013

L-Personajes.- 18/54 HERMANOS Y HERMANAS DE JESUS DE NAZARETH

LOS HERMANOS Y HERMANAS DE JESUS DE NAZARETH

 
La referencia más precisa sobre la existencia de hermanos y  hermanas de  Jesús de Nazareth nos la da Marco, cuando en su Evangelio, 6:3,  dice exactamente ¿No es éste el  carpintero? ¿No es el hijo de Maria y no son estos  sus hermanos  Santiago, José, Judas y Simón?  ¿Y sus hermanas no están aquí con nosotros? “.
 
Pero también hay que observar que otro evangelista, Juan, describe que al pié de la cruz están”su madre y la hermana de su madre, Maria la de Cleofás.” Ahora bien, Juan usa  sin duda el termino hermana pero es poco probable que dos hermanas carnales tuvieran el mismo nombre; de lo cual se deduciría que el termino  hermana se usa también  en un sentido mas amplio y relativo a familiares o amigos muy cercanos.  Cuantas veces nosotros saludamos a un amigo diciéndole: hermano, como te va? ¿Amigo?  ¿Hermano? ¿Compañero?

También  Paolo di Tarso, en su epístola a los Gálatas   en  1,19  se refiere a  “Santiago hermano del Señor”.   En fin en el mundo de las religiones, de las políticas, en casi todas las manifestaciones de la actividad humana,  de  eventos  lejanos y a veces ni tan lejanos , se pueden tener las  mas variadas interpretaciones, de buena o también de mala fe,  para dar fuerza a un argumento  al que, en buena o mala fe, creemos o queremos creer. Pero, que importancia tiene eso? 

 Y en el caso que estamos viendo ahora, ¿puede  una religión o una filosofía  tener valores éticos mas o menos profundos dependiendo del hecho que quien la propaga sea o no  hijo único?

1 mar 2013

L. Personajes. 17/54 ISA IBN MARIAM - JESUS CRISTO


                        

ISA IBN MARYAM
                                   
             - Jesús, hijo de Maria -visto por el Coran.-

Isa es el nombre árabe-islámico de Jesús de Nazareth. Es hijo de Maria, mujer virtuosa.  El nombre de Jesús, Isà ibn Maryam, es citado muchas veces en el Coran y una de las suras (capítulos) esta dedicada completamente a su madre. En el Coran no se habla de José, el marido de Maria pero si de Zacarías, padre de Juan (el Bautista), quien se encarga de ella. Los musulmanes creen en la concepción sobrenatural de Jesús, o sea sin que su madre hubiera tenido  relaciones sexuales.  Fue un ángel quien le anunció a Maria  ese prodigioso evento:
«María, Allah   te albricia con un Verbo emanado de Él, cuyo nombre  es el Ungido, Jesús, hijo de María; será ilustre en esta vida y en la última y estará entre los próximos a Dios, hablará a los hombres en la cuna, con madurez, y estará entre los justos».
 Ella  lo duda.  «Señor Ángel, ¿cómo tendré un hijo si no me ha tocado ningún hombre? ».
 Pero el Ángel  dijo: « Allah, el Misericordioso, el Todopoderoso, crea lo que quiere. Cuando decreta algo, sólo dice: “¡Sé!”, y es. » (Corán, 40-42) 
Al recibir la noticia, la muy joven Maria se fue a vivir durante nueve meses en una oasis, solita, sin nadie. Allá el niño nació,  y Maria lo llevó a su familia para que lo conociera. La reacción de ésta fue escandalizarse  porque  María no estaba casada. Pero Maria mostró al bebé el cual  habló y dijo a los asombrados presentes: “Yo soy siervo de Dios. Él me ha dado el libro y me ha hecho profeta” (Corán, 19, 30-32).
Pero aun que el musulmán cree  que Jesús, hijo de Maria y gran profeta, haya nacido por concepción sobrenatural, niega enfáticamente que  él mismo haya sido o sea  Dios. Seria una blasfemia contra el monoteísmo. Y por lo tanto rechaza esa misma Trinidad que tantos dolores de cabezas y disquisiciones  y bizantinismos   dio en los primeros concilios de la Iglesia Cristiana.
Los musulmanes, además consideran el mensaje de Isa-Jesús como continuación de otros mensajes divinos,  de parte de Allah y a través de otros buenos musulmanes como Noé, Abraham,  José, Moisés y David. Jesús de Nazareth es también musulmán y lo consideran como último gran precursor  de Mahoma (Muhahmad). “¡Hijos de Israel! “dice Jesús” Yo soy el enviado que Allah  os ha mandado para confirmar la Torá que me precedió  y albriciar un enviado que vendrá después de mí. Su nombre será ...Ahmad! (Corán, 61, 6). Este anuncio aparece, según los musulmanes,  también en el Evangelio de San Juan donde Jesús anuncia la  futura llegada de un paráclito o abogado. Así que los musulmanes respetan al Evangelio como  algo  recibido por Jesús de parte de Allah, pero  admiten que el original ha sido corrompido.   El Corán coincide, en general con los evangelios y los apóstoles y  habla de intriga para darle muerte al Profeta. Pero, y ahí está la diferencia: Jesús no fue crucificado. No hubo  crucifixión ni tampoco, obviamente, ninguna resurrección.   Isa-Jesús subió a los cielos en cuerpo y alma. Y en la cruz, en su lugar, los confundidos romanos crucificaron otra persona. Nunca se supo quien pudiera ser este sacrificado para darle por lo menos las gracias. 
Por lo tanto el Islam cree en Isa Jesús como gran Profeta, aun que sin prerrogativas divinas y que por lo tanto no era Mesías. 
Otras versiones: Los Manteístas de los primeros tiempos creían que el verdadero Mesías fuera Juan el Bautista y  Jesús un cuenta cuentos. 
Para la mayoría de los cristianos Jesús se presentará al final de los tiempos, en todo su esplendor en su segunda venida al mundo.  El acontecimiento es lo que los expertos llaman Parusía. 
También quieren opinar los mas recientes  Testigos de Jehová que atestiguan cosas maravillosas, como que,   recientemente, en el año 1.914,  Jesús subió al Reino de los Cielos para gobernar a la Tierra. La tierra solamente, no el Universo. Pero aseguran que nuestro planeta durará para siempre y se transformará en Paraíso. Prudentemente, para evitar contaminaciones, prohíben tajantemente las transfusiones de sangre.

Todas cosas, estas, que los cristianos, o por lo menos la grandísima mayoria de ellos, nunca han sabido. Queda en el aire la angustiosa pregunta: ¿como se  ha podido vivir,  por mas de 20 siglos, sin conocer esos detalles?