20 dic. 2010

Lilit o Lillit o Lilith


(Año de la Creación 5.872...
o del Pitecántropo, hace millones de años)





¿Quién era esta señora o señorita Lilith o Lillit o Lilith ? Antes que nada hay que aclarar que no se puede, absolutamente, ponerle una fecha de nacimiento.

Quizás en el 4004 a. C., quizás en el 4.700 o quizás, más bien, en el 5.872. Los expertos están en desacuerdo. La cosa es que estamos en el momento de la creación del hombre y, de refilón, también de la mujer. Así que esos expertísimos expertos tienen, cada uno de ellos, su precisa fecha sobre la cual juran y perjuran: el Pentateuco Hebreo dice una cosa, el Pentateuco Samaritano dice otra  y la Biblia de los Setenta requetejura sobre otra fecha más; es mejor no considerar los cálculos de los siempre presentes Babilonios - que de cálculos saben - de los Sumerios y de los Vedas, para no complicarnos la vida.

Quizás un día conseguiremos un bellísimo cadáver bien conservado, a lo mejor el del proprio Adán; le haremos el ADN, clonaremos otro Adán  y le preguntaremos su fecha de nacimiento. Y habiendo notoriamente comido del árbol del conocimiento y sabiendo todos los idiomas, nos contestará a nuestras preguntas ansiosas y de este modo todas nuestras dudas desaparecerán.

De todas maneras, sea que se conozca o no la fecha de la Creación, centenas de milenios más o centenas de milenios menos, la querida Lilit o Lillit o Lilith ha sido la primera mujer de Adán.

" Como va a ser ? " me preguntará el siempre querido lector.

" No era Eva la mujer de Adán? "

Bueno, lo siento. Tengo que decirle que no.

En realidad cierta literatura rabínica habla de Lilith como primera mujer de Adán.

Las cosas fueron así: parece que Yevohá creó primero a Adán y después a Lilith, casi al mismo tiempo, y con el mismo material, el polvo; y con la idea que viviesen juntos felices y contentos en paridad de derechos y deberes. (Aunque por precisión histórica habría que aclarar que el "polvo" reservado para Lilith no era exactamente de la misma calidad del de Adán, sino un poquitín contaminado; ve tu a saber el porqué; quizás el usual machismo aún en el Máximo Factor  y que aparece desde los orígenes.

Lilith, por lo tanto, no sería la mujer nacida de la célebre costilla y por lo tanto parte de Adán y por ende sometida a él, sino una mujer con los mismos derechos del hombre; mujer emancipada, una feminista ante literam, una especie de suffragette. Y estos derechos ella los pretendía hasta en las relaciones maritales. Así que nuestra querida Lilith, o Lilit o Lillit, siempre según cierta literatura rabínica, no aceptaba la sumisión física al hombre ni en el momento del coito. Nada de incubus, nada de succubus, sino los dos iguales, una vez yo, otra vez tú, turnados. Nada de puras posiciones a la " misionera" como milenios después ridiculizarán también las chicas de la Melanesia. Y no quería tampoco que Adán le diera órdenes con su supuesta autoridad de macho, porque ella también era a imagen y semejanza de Dios. “Dios nos hizo iguales, al mismo tiempo, con el mismo material y no veo porqué yo debo estarte sometida "

Quizás no le faltaban razones.

Pero Adán consideró estas pretensiones una ofensa imperdonable, una insoportable falta de respeto a sus atributos de varón y macho!

Los sagrados textos rabínicos no entran en el detalle de si Adán llegó a pegarle a su mujer como quizás se hubiese merecido por su insolencia. Pero lo que es cierto es que los dos se separaron. Unos dicen que Lilith se fue tirando de la puerta, otros que Adán la botó de la casa.

“Déjame tranquilo, prefiero estar solo."

Sea como fuese, Lilith o Lillit o Lilit comenzó a dar vuelta, parece, en la península Arábiga.

Pero, claro, una mujer sola, emancipada, bella mujer, en el desierto de Arabia, ¿qué podía hacer ? "Conoció", en sentido bíblico, una infinidad de demonios, del género machos y con estos comenzó alegremente a procrear hijos, que se conocen como "lilim". Se dice, según otra literatura rabínica, que Yevohá mandó tres ángeles, Senoi, Sansenoi y Semangelof, para tratar de convencerla de que regresara a su casa: no pudieron. Y Lilith siguió pariendo lilim sobre lilim, a razón de más de cien por día.

Y ¿Adán ?

Y Adán, el pobre Adán, sabemos cómo somos nosotros los hombres: a veces les regañamos, a veces les gritamos, a veces hasta le pegamos a nuestras mujeres, pero no podemos vivir sin ellas.

Así que Adán estaba solo, solito, sin compañía. Claro, existía el perro, el fiel amigo del hombre que lo miraba compasivo. Existían también las perritas, y las hembras de las demás parejas de animales. Adán, pobrecito y desesperado, probó hasta con ellas (siempre según cierta literatura rabínica), más no le gustó mucho.

Entonces se dirigió a Yevohá: " Yo también quiero a una compañera que sea del mismo tipo que yo. Me he cansado ya de hacerle el amor a las cabrillas, por bonitas que sean"

Entonces Dios comprendió, por fin, que Adán tenía razón, que tenía necesidad de una compañera, de una verdadera compañera, de una verdadera mujer y que el sistema de la paridad de derechos no había funcionado. Así que El Infalible, El Misericordioso, dice el Corán, comprendió haber cometido un error. Y, aprovechando del famoso sueño de Adán, le quitó la costilla, no sabemos si con o sin anestesia  e hizo a Eva. Pero aclarando ( y en este caso la literatura rabínica, la cristiana y la coránica coinciden plenamente), pero aclarando, repetimos, que en este caso quien mandaba era él, el Hombre, hecho a Su Imagen y Semejanza.

Todo lo expuesto hasta ahora lo es según cierta literatura rabínica.

Pero si damos una ojeada a la literatura coránica, entonces encontramos otras cosas interesantes. Que están en parte en contradicción con las rabínicas y las cristianas, pero no importa: se sabe que el misterio envuelve siempre a los Libros Sagrados. Vamos a ver lo que dice la literatura coránica.

Dice que después de la famosa comilona  de manzanas, una vez botados del Paraíso Terrenal, Adán cayó en Sarandib ( o Ceylon o Sri Lanka o como se le llame ahora) y Eva cayó en Jidda, en Arabia. Un poquitín distantes uno de la otra y en efecto pudieron reencontrarse solamente después de la bicoca de 200 años. Entonces comenzaron a hacer hijos, según las viejas órdenes del Misericordioso: mejor tarde que nunca. Y de allí nacieron los primerísimos con ombligo, los famosos Caín y Abel. Los cuales Caín y Abel, primero el uno y después el otro, nacieron cada uno con su hermanita gemela y así se explica la población del mundo y también que el incesto está en los inicios de las civilizaciones. Por fin nació Set, pero sin hermanita gemela así que se dedicó al onanismo y a la vida espiritual. Eva, después de estos primeros tres partos, tuvo otros veinte partos gemelos y Adán, imagínese qué primado, dejó 40.000 entre hijos e hijas y por fin se murió a la fenomenal edad de 930 años. Pero de Lilith, o Lilit o Lillit el Corán no habla. Y ni en la literatura rabínica como en la coránica, aunque aparezcan muchísimos nombres de los hijos de Adán y Eva, hay silencio absoluto sobre el nombre de las hembrillas, con la salvedad de muy contadas excepciones.

Así que las injusticias contra las pobres damitas datan desde antigua fecha.












2 comentarios:

Anónimo dijo...

Después de esta exhaustiva investigación, ha quedado bien claro el origen de la humanidad.
Angel.

Anónimo dijo...

Tambien hay que decir que según el Coran el buen Alá obligó a Caín a intercambiar su gemelita (linda) con la de Abel (era fea la pobre), todo con la excusa de que no debía de haber incesto. Caín se negó y mató al feíto de Abel.

Sobre Lilith, ya que no habla de ella ni la Biblia, ni la Torah, ni el Corán; habría que buscarla en las mitologías no abrahamicas...