29 ene. 2013

L.-Personajes 10/54 ELIAS y JEZEBEL,


                        ELIAS Y JEZABEL. 
                           ( 1.000 a.c )

 Elías, el Profeta,  había nacido en el seno de una secta ultra ortodoxa  al borde del desierto y el  mismo era  austero, peludo  y “vestido ” como lo será  San Juan el Bautista , 1.000 años después. Quiso combatir la idolatría en la cual habían degenerados muchos de los “elegidos” probablemente por los varios matrimonios mixtos y por haber escuchado el canto de las sirenas de sus esposas extranjeras, como pasó con la celebre Jezabel.
Esta bella extranjera era una fenicia, hija del rey de Sidón, asesino de sus hermanos para llegar al trono; pero ese detalle formaba parte del folklore  de la época.  Se casó o la casaron con Ajab, rey de Israel (el nuevo Israel del norte) para formar una alianza entre Fenicios e Israelitas contra Asiría, que estaba asomando  la nariz en la historia y en esas zonas. Y hasta aquí todo bien. Pero resulta que la bella fenicia-cartaginense , antepasada de Cleopatra,  era adoradora del dios Baal e insistió muchísimo con su marido para que se instaurara una especie de tolerancia religiosa para que al lado al culto de Yahvé se permitiese también el culto de Baal.  Jezabel, con el consentimiento distraído de su esposo, mandó a construir un gran templo en honor de Baal en Samaria. ¿Como  maravillarse de lo que sucedió a raíz de eso deseo “democrático” que presuponía  existencia de tolerancia religiosa ?  El austero Elías montó  en todas sus furias y desde entonces un feroz odio  nació entre el Profeta de Yahvé y la bella fiel de Baal.  Pero la dulce fenicia no se contentó con erigir el templo a su dios, sino que por las dudas masacró a no se sabe cuantos profetas de Yahvé. Así, de sencillo. Interviene Elías, claro: desafía a 450  profetas de Baal recién nombrados por Jezabel  para que en teatral lid se pueda demostrar cual dios es el más poderoso. Y pone un animalito, posiblemente el cordero de dios, en el Ara del Sacrificio. E invita, podemos imaginar con que aire desafiante y rabioso, a los recién nombrados profetas de Baal, para que su dios, con la sola voluntad divina encienda el fuego ritual. Los recién nombrados profetas de Baal rezaron y rezaron  a su dios, pero no sucedió nada: el corderito seguía feliz contento y balando con ternura.   Entonces Elías rezó al dios de Israel y un fuego con toda la parafernalia de la parrillada bajó del cielo y el cordero quedó bien asado para uso y delicia de los creyentes y presentes.  Al ver ese prodigio, obviamente todo el  pueblo cayó de rodillas, exclamando: “Yahvé es nuestro dios!! Yahvé es nuestro dios!!” Y el vencedor  Elías, aprovechando el histerismo colectivo, mandó allí mismo a matar a los 450 pobres recién nombrados profetas de Baal. ¡ Imaginarse  la furia de Jezabel al enterarse del prodigio! El pobre Elías   se escapa de la venganza de esa mujer  y, suponemos que con la protección de Yahvé, logra  esconderse en el desierto. Era un desierto que no era tan desierto y permitió que el profeta se escondiera detrás de algo. Y desde este m ismo sitio   lanzará una  de sus celebres profecías: "Los perros comerán la carne de Jezabel en los campos de Jezreel, (así que) el cadáver de Jezabel será diseminado como estiércol canino en esos campos así nadie podrá decir: en esta tumba yace Jezabel".
A los diez años, mas o menos, el marido de Jezabel se muere  y en un golpe de estado viene coronado Rey de Israel otro personaje, Yehú, que no era muy amigo de Jezabel y además era   muy respetuoso   de Yahvé..    Desde su ventana  Jezabel lo puede ver y  lo  insulta por golpista.   Y la bella fenicia seguía siendo fenicia pero no tan bella como antes. Yehú, con calma real,  tranquilamente ordena a los eunucos que suban a la casa y  tiren a la mujer desde allí mismo a la calle.  Dicho, hecho. Y la  ex bella Jezabel murió defenestrada y su sangre se esparció.  El tipo, como si nada y con digna flema, se fue a comer en la posada de al lado. Pero ya con la panza llena  recapacitó y ordenó a sus soldados que tratándose de todas maneras de la hija de un rey y de la esposa de otro, debían de enterrarla adecuadamente. Pero, oh, sorpresa, ya del cuerpo de Jezabel no había quedado casi nada porque había sido devorado por lo  perros:  ¡ todo según la profecía de Elías ! Envalentonado por haber asesinado Jezabel, el golpista Yehú mandó a matar los setenta hijos del marido de Jezabel, derribó la columna de Baal y convirtió el templo de ese dios pagano  en letrinas públicas.
Así que Elías agradeció a  Yahvé  por la justa acción de venganza de Yehú. Llegado  su tiempo y ya satisfecho de su misión, pudo ascender al cielo, llevado por un carro de fuego.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me apunto al cordero, lo demás que se ocupen los profetas.
Angel

Aldo Macor dijo...

Angel: esos comentarios tuyos son siemre divertidisimos.Tienes mucha paciencia a seguir leyèndome, eh? Mi fiel amigo, uno de los pocos, poquísimos, que me han quedado.Muchos saludos, y siempre, a Helenita.
El cordero? Tienes razón en apuntarte. Es uno de mis platos favoritos. Como el que comíamos sin pensar en el colesterol. En esa " vaina" por alli en Tazón. Ciao, camarada.

Anónimo dijo...

Gentil amigo, la mujer de los ojos "refulgentes" te envía su testimonio de afecto y cariñosa amistad.
Angel

Anónimo dijo...

Hey very nice blog!

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