12 jul. 2011

Marco Berardi, el Rey Marcone 1/4


El Gran Ancestro, bandido, brigante y enamorado

Su’ Calabrisi e Calabrisi sugnu, su’ canusciutu pe’ tuttu lu Regnu, tandu nemicu miu, tandu m’arrendu, quandu la testa mia sàgghja a la ‘ntinna    
(Soy Calabrés, conocido en todo el Reino. Me    rendiré solamente     cuando mi cabeza termine sobre un palo)
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Ese ¿era el tataraataratataratataraabuelo, mama?”
 “Si, Aldino”.
Está muy viejo entonces  ¿verdad mama’ ?”
 “Mucho más que muy viejo, Aldino.  Tan viejo que ya se  murió; Y hace muuuuuchsisimo tiempo”.
“ Ah ¿cómo cuanto tiempo? ¿   Como cuanto la Nonna Yeye?
“No, Aldino. Muchísimo antes.  Fue hace, como decirte,  fue como cuatro veces cien años.
“Ah…  y  mamá  ¿cuánto son cien años”
“Bueno Aldino, cien años son como  el nonno…pero un   poco mas.”
“ Ay, Mamá, pero me contarás de éste Tataratatara tatarabuelo  que es como cuatro abuelos?”
”Si, Aldino,  te  voy a contar. Un tiempo, hace muchos años, en Italia, en el sur, no estaba Italia… Estaba España. Y había  un  Virrey.”
 “Que es un virrey?”
 “Ay, Aldino un virrey es  casi como un rey, pero que manda cuando no está el Rey y manda  lo que quiere. Entonces en esa Italia que era España, estaba un Virrey, español…”
“Ah como Franco?”
“Bueno, tanto como Franco no, pero casi. Entones un día ese virrey que era el jefe, quiso casarse con una muy bella muchacha de Calabria”.
“¿Que es Calabria mamá?”
“Aldino, ¿te acuerdas la maestra cuando dijo que con la punta de la bota de Italia, Mussolini le daría patada a los ingleses?”
 “Ah… si claro... claro que lo se… lo dijo  la maestra y hasta  había un  cuadro de Italia  un poco raro…”
 “Una caricatura”
“Si, bueno, mamá, una caricatura donde se veía eso. Entonces? “
“Entonces la punta de la bota es Calabria, lo que se llama Calabria
Ah,  y con  esa punta de la bota siempre  damos patadas?”
“Si Aldino, si.  Y los de Calabria son tipos muy fuertes y muy duros para  poder dar patadas “.
“Fuertes como il nonno Paolo Francesco?”                                     
Exacto Aldino, veo que lo  recuerdas bien. Entones  a ese virrey de España que era Italia, le gustaba una chica de Calabria y se casó con ella. El era un poco feo y viejo pero ella era muy bella. Bellísima.  Con grandes ojos negros brillantes y cabellos negros ondulado. Y sonreía muy lindo….
 “¿Era como tú, mama?”
“ Jajajaja Aldino… más o menos…si… Tu mamá de muchacha era así. Entonces esa muchacha de Calabria se casó con el virrey… pero no lo quería. Pero sus papas la obligaron.  Y se casó. Y pasaron uno, dos o tres años. La muchacha que ahora la llamaban  la Duquesa de Alcalá,  estaba muy triste. Y un día, caminando con la carroza…
“Ah sí, con las carroza como la de Tontolomeo?”
No, Aldino, esta de Tontolomeo es una carroza de alquiler que está al final de vía Sívori a Génova donde    ahora vive la nonna Yeye.  Pero esa carroza era  una Señora Carroza muy de lujo bella, elegante, con dos caballos y en la puerta el escudo del Duque.  Y la  duquesa  paseaba en la carroza y  a veces visitaba a las personas pobres y les regalaba siempre algo.”
Ah mamá,  era  buena entonces”
     “Si, Aldino,  era muy  buena. Pero estaba siempre triste. Y un día, déjame que te diga, paseando con la carroza, de repente vio a alguien en la calle que la miraba, la miraba, la miraba. Era un hombre joven,  vestido de pobre pero muy bello.”
 “Bello como el  tío bersagliere,  mama?”
 “Más o  menos si, Aldino, así de bello, con ojos muy brillantes y una sonrisa que iluminaba la cara; y se veía que tenía un porte de persona que manda pero estaba vestido mal. Se veía que no era un noble, pero era muy bello. Y esa sonrisa y esa mirada. Yo espero Aldino que tú las sigas teniendo de grande, como la tiene también el tío Bersagliere y como la tenía  ese tataratataratatarabuelo…La mirada y la sonrisa, Aldino. Bueno. Esa duquesa  lo vio, al tataratataratataabuelo y se  quedaron mirándose un buen rato. Y se enamoraron.”
“Y ¿se casaron, mama?”
“No, Aldino, no podían casarse… Y  mi mamá, tu abuela Yeye, me dijo que la duquesa  no podía casare, primero porque estaba ya casada con el virrey. Y si una mujer está casada con su marido, no puede estar casada con otro marido, te parece, Aldino? Los niños tendrían dos papás, y eso no se puede, te parece?”
“Si, mama, me parece”.
 “E además porque  ese hombre, aunque fuera bello y se pareciera al tío bersagliere, no era noble. Era una persona  del pueblo. Y esas cosas no se podían hacer. Cada uno se casaba con la persona como uno. Pero también ese hombre joven  se había enamorado. “
“Como se llamaba mama?”
“Se llamaba Marco Berardi, y  después le decían Rey Marcone.”
 “¿Berardi? ¿Como el abuelo?
“Exacto,  Aldino, porque ese hombre joven y bello, era tataratataratataratataraabuelo del abuelo y se llamaban igual…  pero, pero…¿sabes? ¡Era un bandido! Le decían  también brigante.”
 “Ah ¿bandido? ¿De  de esos  que roban y matan?”
“Aldino, no todos los  bandidos son iguales. No todos los que busca la policía son gente mala. De grande espero que aprendas eso.  Él era un bandido bueno, como  Robin Hood.  Te acuerdas Aldino que un día  te conté de ese Robin Hood?”
“Ah si Robinú?  Lo se.  Era también un bandido  porque la policía lo buscaba. Pero no era malo, verdad?”
“No, Aldino, Robin Hood no era malo. Era mala la policía del hermano malo del rey de Inglaterra y él se le escondía.  Así como hacia ese tatatatatarabuelo tuyo  que  se escondía  de la policía española en las montañas en medio de los árboles y de los lobos. Y vivía así solo. Poco a poco le llegaron amigos, comenzaron a ser un poco tantos y comenzaron a llamarlo Rey Marcone. Y ¿sabes que hacían?”
“¿Que hacían  mama?”
“Ese tatatataratabuelo tuyo  con sus amigos que   él  los mandaba,  se escondía en el bosque y cuando pasaba una carroza de los ricos españoles, él la asaltaba y le robaba todo el oro y la plata que tenían.
 Y el oro que conseguía se lo daba después a los pobres, Pero al virrey que era el Duque de Alcalá, no le importaba tanto lo que sucedía en  el campo, con los campesinos. El estaba en Nápoles, divirtiéndose y que no lo molestaran. Pero un día un   cura español jesuita  que era el  confesor de la Duquesa, le dijo  que su esposa,  la duquesa, se había  enamorado del bandido Marco Berardi y que a veces ella iba a escondidas para encontrarse con el bandido   y darse besitos.”
“ Ah se querían mucho, mama?”
“Si, se querían  mucho.  Pero cuando se lo dijeron al Virrey, se puso furioso de rabia,  se puso todo amarillo, decía su médico,  y los mandó a buscar.  Mandó todo el ejército para que no se escaparan. Pero  se habían dado tantos besitos que se habían dormido los dos. Y llegó la  policía española y los soldados les pusieron cadenas. A la esposa el Duque  no la quiso ni ver y la mandó a  un convento. A  él lo metieron preso con tantas cadenas.  Y  lo dejaron casi sin comer por mucho tiempo, Y cuando ya estaba medio muerto de hambre, lo mataron completo. Aldino, a ese tatatatatarabueno tuyo nunca  nadie lo pudo meter preso. Pero  lo metieron  preso porque se había enamorado de quien no debía”
“ Y tú, mamá, te enamoraste de papá?  Y  ¿debías?”
 Mamá  se rio´.
“Si, Aldino. Podía y me enamoré. Y después de tantos   besitos naciste tú.”
                                                                                       
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Y pasaron tantos años, y Aldino tanto creció  y tanto maduró que se puso  casi podrido de tanto madurar.  Pero antes de caerse  por podrido completo, quiso repetir  lo que supo  de una viejísima hermana de su abuelo, la tía Maria Berardi Trenta.   Que al pobre tataratataratatarabuelo no solamente  lo metieron preso con tan poca comida   que casi se murió de hambre. Sino que además lo sometieron al “tormento”, como se decía entonces, o sea a las torturas que la Santisima Inquisicion, ordenaba a sus condenados;  pero siempre “Ad maiorem Dei Gloriam” Y al tataratataratatarabuelo le ordenaron  el  “tormento de las 25 semanas”.
 Cada semana le quitaban algo.  Diez semanas para quitarle los dedos de las manos, un dedo por semana. Otras diez semanas para quitarle  los dedos de los pies, uno por semana. . Otras tres semanas para quitarles las orejas y la nariz.  A la semana 24 le quitaban los genitales completos: le practicaron la  castración de los testículos y la amputación  del pene. Y en la semana 25, le concedieron la gracia de cortarle la cabeza. 
 Y todas esas "cosas" amputadas la metieron  en un  vaso grande de vidrio con alcohol  y se lo mandaron a la Duquesa en el Convento.

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5 comentarios:

María Luisa de Francesco dijo...

Siempre he dicho que este mundo serìa tan distinto sin la Santa Inquisición...en fin, bello relato para todos incluyendo a los niños. Me pregunto cómo el architatarabuelo soportó las 25? era gente dura la de antes!
Gracias!

Aldo Macor dijo...

Maria Luisa,
Gracias por tu comentario. En realidad no sabremos nunca si llegó vivo hasta el 25º tormento. Capaces, capacisimos, diría, de seguir con el tormento aun que el “delincuente “fuera ya cadáver. A la mente me viene de cuando en Roma le hicieron el proceso a un muerto, lo condenaron, y le amputaron las tres dedos de la mano derecha, con los cuales impartía la Santísima Apostólica Bendición! Sí, porque se trataba de un Papa, jajaja. Bueno, la naturaleza “humana” llega a esos extremos. Y no fue la Inquisición, en aquella oportunidad. La inquisición tiene sus tremendas culpas y bien acentuadas, máxime si vistas con los ojos de hoy. Pero desgraciadamente la culpa principal es de la naturaleza humana que es capaz de ensañarse aun en el cadáver del enemigo. El animal Homo Sapiens lo hace. El animal-animal, no lo hace nunca.

Anónimo dijo...

Siempre que hemos sido amenazados de quitarnos las bolas creemos que es algo tremendo, como una lobotomía. No es cierto. El castrado puede, si el talento se lo permite, encontrar la cura del cancer o por lo menos detener el envejecimiento. Y aunque no pueda cantar como Farinelli, en diez años se convierte en un hombre rico. Si no hagamos cuentas: partos, cunas, pediatras y una casa más grande que no viene con los pañales; colegios, libros, ropa de estación y emergencias hospitalarias; bachillerato, más libros, preservativos y pastillas anticonceptivas; universidades, dos carros usados, una moto nueva y un médico abortista porque la niña se olvidó de tomar la pastilla; no tiene que echar los hijos a la calle porque no se han emancipado todavía a los treinta y cinco años. ¡Si lo llego a saber me las corto yo! Angel.

Alfa Segovia de Stanley dijo...

Me interesó mucho el nuevo relato del bambino Aldino. Increíble relación madre/hijo/familia.
Estupendo antepasado pasado por "la máquina"- como le llamaron acá a la tortura- No es ni más ni menos que lo que se lee en las Crónicas de Indias. Los indígenas también habían aprendido a defenderse de los españoles cortándoles los genitales y largándolos desnudos en la selva- lo cual equivalía a cortarle dedo por dedo y demás, porque la selva hacía el resto-. Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, se encontró con varios de sus coterráneos moribundos o muertos ya, sin sus correspondientes partes pudendas y vencidos -además- por el hambre y la sed, en una selva plagada de peligros.
Cuando daba clases de literatura, y tuve que incluir esos relatos por imposición de programa, descubrí que a los chicos les encantaba-morbosamente- leer/comentar esos fragmentos descriptivos de mutilaciones y barbaries.

Sin embargo, yo, del relato del bambino Aldino, -harta de actos violentos y vilezas del cruel ser humano/lobo- rescato, en cambio, la tierna relación madre/hijo,- con un personaje madre que explica delicadamente lo ocurrido al romántico antepasado, y el personaje niño que inquiere con toda la curiosidad de la edad, sobre los "detalles" de lo acontecido.¡Una ternura! ¡Hermosísimo!

Anónimo dijo...

MARGIT MARGOT: La Bulgara, me Escribe:

La bulgara te sigue fiel y contenta y te apoya para que no te calles. Desde hotel Amsterdam en Punta del Este donde cosecha solo zeros en un torneo se ajedrez.
Abrazos