24 feb. 2011

CORTESIAS DE UN VIEJO GENTIL HOMBRE





 
Fue el año pasado.
 En un viaje de Madrid a Montevideo, clase turística. Hace ya tiempo dejé de viajar en primera clase, o ejecutiva como me parece se llama ahora. La primera clase, la segunda  o  la tercera son expresiones demasiado elitistas  que han sido borradas  del vocabulario  de estos tiempos democratoides y socialistoides que pretenden horrorizarse  por expresiones casi racistas. 
En mi época de primera clase las hostess eran bellísimas y gentilísimas pero yo no me fijaba mucho en ellas por formar parte del normal contorno. Ayudaban al señor pasajero con sus pertenencias, colocaban ellas mismas las valijas en el maletero de arriba, regalándonos  inocentemente  una  generosa visión de sus  bien torneadas piernas hasta, en algunos casos, esos coquetos sujetadores a la Moulin Rouge.  Ofrecían  multicolores tapaojos de seda para permitirnos  un sueño más placentero;  y todavía me queda uno del primer viaje que hice a las Américas con Alitalia en el 54.  Después de la muy refinada cena acompañada de vinos de primera y cognac final, bajaban unas especies de cuccetas, bastante cómodas para dormir tranquilamente extendido. El viaje era de  la durada de 24 horas  y  no puedo no pensar a mi viaje en Concorde de Caracas a París en cuatro horas solamente  25 años mas tarde. Pero entonces el viaje era de 24 horas, como dije, aun que las horas de vuelo eran algo menos. El avión era un Super Constellation, de hélice, cuatro motores. Saliendo de Roma, Ciampino, la primera parada era en Lisboa, el extremo occidental de Europa.  La segunda en la Isla del Sal, en las  Cabo Verde, todavía  cercanas a África, y a llenar los tanques para la gran travesía del Mar Tenebroso, como se llamaba  el Atlántico en los tiempos de Colon; allí  subieron en el avión unos negros mastodónticos  para desinfectar: no se sabía bien si a nosotros de ellos, o a ellos de nosotros.  Después se inició  la gran travesía y  con las primeras luces del alba, nos apareció de lejos Trinidad, que me  recordaba historias  de Piratas del Caribe y de la “Filibusta”;  y con Tobago, que sobrevolamos, la aventura de Robinson   Crusoe  con su “ negrito” Viernes”, como lo llamaba Emilio Sálgari.  Y por fin Maiquetía, el aeropuerto de Caracas, el primer encuentro  con los Trópicos  que me seducirán de por vida.
Eran otros tiempos.
Y yo también era otra persona, con 50 años menos.
Y eso más o menos iba yo pensando y recordando en el barullo  del  viaje en económica, entre codazos, empujones, y carreras  para tratar de ocupar los puestos de  arriba para las maletas que ahora me costaba un poco mas subir porque los bíceps y tríceps braquiales ya no eran los mismos de hace 50  años.
Pero quizás era la misma  la obsoleta costumbre de ser gentil con las damas.  Y me fijé en una señora a mi lado, de discreta figura, que entre codazos y empujones trataba de colocar su valija en el compartimiento de arriba. La señora no era ya una chica de 25 años, sino una delicada y más o menos elegante señora con por lo menos treinta años menos que yo; una joven mujer, podría yo decir a mis ochenta y pasa años. Al verla preocupada por no poder subir su maleta y soportando a su lado los empujones de algún fiambrero que con su irracional apuro  la ponía más nerviosa, yo , el viejo gentil hombre , con o sin el yelmo de Mambrino, quizás por un no todavía apagado sentido de  galantería; o quizás por antipatía clasista o envidia de los musculosos brazos del fiambrero, yo, decía, mirando a la señora  y sin decirle palabra, agarré su maleta. En realidad pesaba bastante más de lo que me suponía , pero a la guerre  comme a la guerre, y una vez recogido el guante tenía que aceptar  la tenzón. Así que mano derecha en la manopla, mano izquierda en el fondo de la maleta, las piernas ya no tan ágiles ni tan musculosas para treparme   en el asiento, hago esfuerzos que trato de simular.  La señora está detrás de mí, no la veo pero siento su mirada seguramente entre agradecida y preocupada.  Sigo con el esfuerzo y al momento de soltar la maleta en su maldito espacio …en este preciso momento siento que por el alivio de mis glúteos,  de mis pobres abdominales, de las  piernas en semi temblor, sin yo quererlo, no logro soltar solamente la maleta, sino un exhausto desafinado  vulgar  ruidoso y prolongado  pedo de alivio. Un pedo  que después de haber explotado con virulencia irreverente  en la cara de  la gentil señora,  llenará el avión desde la Cabina de mando hasta los extremos de la cola.
Estos son los justificados momentos en que el Homo Sapiens quisiera ser avestruz.
Me quedé paralizado. ¿Cuanto tiempo? ¿Fracciones de segundos? ¿Una eternidad?
Y oí la voz de un ángel:
“No se preocupe, señor. Son cosas que pasan. Pero lo que no pasa es que Ud. es un caballero. Le estoy muy muy agradecida…”
Y cuando bajé del Everest donde me había encaramado para mi acción heroica, ella se me acercó; pero ya no era una señora cualquiera. Ella era una dama. Quizás se llamaba Dulcinea.
 Me miró,  se me acercó más y me dio un beso en la mejilla.
“No piense mas en eso. ¿Que lo lleva a Ud. a Montevideo…? “
Quiso distraerme con su conversación.





























 

7 comentarios:

María Luisa de Francesco dijo...

jajaja buenísimo, me encantó...me hizo reír toda la mañana, porque tengo algunos cuentos similares y no todos terminaron en un beso...
Bravo!!!

Alfa Segovia de Stanley dijo...

Mi abuela decía algo así como:
"sano di culo, sano de corpo, chi no tromba, sono morto".
( Y si el italiano o similar escrito no me salió muy bien, sepa disculparme. Quizás la gracia y la verdad que enseña el dicho lo haga sonreír.)

Anónimo dijo...

Alguien debería escribir la historia de los pedos más famosos.
¿Habrá alguno que haya evitado una guerra mundial?
La verdad es que no estoy familiarizado con el tema.
Saludos, viejo y amable caballero.
Angel.

Aldo Macor dijo...

Alfa... me hiciste reir con el dicho de la abuela ! Te dirè: TROMBARE ( CHI NON TROMBA) és forma dialectal de mas de una region de Ialia. Y tiene dos significados distintos: uno es TROMBA, TROMBAR, TOCAR LA TROMBA, ...y por lo tanto tiene el segnificado que le dió Dante Alighieri cuando dice: "" ed ei del cul fece trombetta"" Y ESTE TIPO CON EL CULO HIZO UNA TROMPETILLA".
El otro significado es una francesismo,,, y tiene el significado de FOTTERE, SCOPARE, COGER... y seria: si no cojo, me muero,,jajajaja
Asi que cualquiera de los dos... en honor a tu abuelita.

Aldo Macor dijo...

Alfa, estaba pensando que la frase histórica de la abuela probablemente era asi:
""Sano di culo,
sano di corpo,
se non trombo
sono morto.""
Donde cualquiera de los dos significados ( tocar la trompeta o cojer )puede valer y es granmaticalmente aceptable. Che ne pensi?

Alfa Segovia de Stanley dijo...

Aldo:
la versión de la nona Lucía-mi nona postiza- ya escribí un recuerdo de ella el año pasado en el blog "Memorios"- era en tercera persona:
"sano di culo, sano di corpo, chi non tromba, sono morto".
¿Por qué? Porque la empleaba cuando sentía que "alguien" se había tirado un sonoro "cuesco"......
Pero la otra versión ¡también está buenísima!
(sobre todo por el "doble significado"......)
Cariños

Carmen Palmieri dijo...

Aldo, brillante. Tanto la manera de "salir" de la situación, como la elegancia y comicidad para relatarla. Gracias por dejarla conocer!